Carlos Pistelli

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

ALEM en Rosario. (para el Correligionario)

ALEM EN ROSARIO;

Las Revoluciones Radicales de 1893.

“Aquí nadie se ha rendido,

ni nada se ha perdido,

Cada uno a su casa,

guardando bien las armas”.

“Que noble pueblo este Rosario,

¡Ay, qué noble Pueblo!

Leandro Alem dando por finalizada la lucha.

 

Los Radicales,

            No se ría Ud lector si le digo que el Radicalismo nació haciendo revoluciones. Nos gustaba ‘pelar’ armas y dárnosla de guapos. El cantar de Julio Sosa en letra de Homero Manzi, ¡nada menos!, Soy del partido de todos, y con todos me la entiendo, pero váyanlo sabiendo, Soy  hombre de Leandro Alem, definía un modo de ser en la vida.  

   Los corajudos correligionarios de fines de Siglo XIX podían serlo porque defendían a capa y a espada un interés popular, que en el vozarrón del Caudillo de Balvanera hacía posible lo indecible. Cámbieme a Leandro por alguno de los que actualmente sirven en la política, y Ud. me terminará dando la razón. Ser hombre de Leandro Alem garpaba en el baile más que ser compadrón; y no me venga con cuestiones de género a esta altura, que le estoy hablando de tiempos, donde machos, machos eran los de antes.

 

Leandro,

            Pero para ser macho de los de antes, había que estar con Leandro.

    Leandro nació el 11 de marzo de 1842 (algunos autores difieren en la fecha). Su padre, figurón mazorquero, más que otra cosa, es sentenciado a muerte por los adversarios del Restaurador, por un crimen, se supo después, del cual no participó. Dicen que Leandro vio morir a su padre, pero no lloró. Dicen que las persecuciones que sufrieron los rosistas en tiempos del general Mitre lo llevaron a trocar su apellido original, de Alen a Alem, pero eso tiene más de mito que otra cosa. Todos sabían en la Buenos Aires de su tiempo que era el hijo del ahorcado.

    Cursa estudios salteados, donde le nacen vetas poéticas, que lo llevan a decir, Sombras del más allá que vienen a buscarme, qué quieren de mí, ¡Yo no declino la frente en la batalla!, Pelea en Cepeda y en Pavón, Salva la vida milagrosamente en la carnicería de Cañada de Gómez, gracias a José Hernández, ¡Qué titanes les estoy tirando, amigos y amigas!. Es combatiente en la guerra del Paraguay, donde ve morir a sus amigos. Una fiebre casi lo mata, es la que se lleva a doña Tomasa mientras él andaba de parrandas con Del Valle. El cuerpo de la madre no aparece, la buscan por todas partes, hasta que alguien les dice en donde está. Van juntos a ver si es, y un gigante en la puerta les dice con los ojos llorosos: ¡Es mamá Tomasa!, Es Hipólito, su sobrino, el hombre que más quiso en la vida, y con el que terminará para la miércoles. Porque los machos, son machos, quieren a sus viejas más que así mismos, pero también son unos boludos bárbaros.

        

    Leandro, Hipólito y Aristóbulo, he ahí todo lo que Ud tiene que saber para hacerse radical.

 

Leandro, e Hipólito, y Aristóbulo,

            Desde entonces no se entiende a uno, sin los otros dos: Son los Mosqueteros de la Patria.

    Del Valle es cuatro años menor (algunos dicen tres), Hipólito diez (algunos dicen porque era hijo del mismísimo Restaurador). Los tres son abogados, los tres, alsinistas, pollos de Don Adolfo, vicepresidente de Sarmiento, Presidente que los recibe asiduamente en su despacho, también, y les consigue sus primeros cargos. Abren un Comité en Balvanera, las orillas de la Bs. As de 1872: Bregan por el sufragio libre, ¡ya en esa época!. También sirven en la lucha contra las epidemias de su tiempo. Eso les hizo un nombre. Aristóbulo es llevado al ministerio de la Provincia: Hará obra grande y volcará el padrón en su provecho, provocando los temores de Alsina: “Éste me quiere pasá pa’l cuarto”. Adolfo convoca a Leandro a su habitual lugar de reuniones políticas donde decidía todo: Una casa de las señoras. Alsina no hubiera podido ser político en estos tiempos con esas cosas.

                Finalmente los tres rompen con Don Adolfo, quien se muere tras ganarles una gran elección. El desamparo que genera su desaparición física, lo cubre el General Roca. Alem, se hace a un lado; Hipólito, diputado un tiempo, también. Aristóbulo languidecerá en una banca en el Senado, triste y melancólico, como si la Patria misma fuera la que estuviera sufriendo.

 

Llegamos al ’93,

            Hemos ido rápido a nuestra nota de interés, aunque era necesario contarles porqué. Porque Ud. sabe lo que pasó: Roca, Juárez, el Régimen, el Unicato, el Parque, la Unión Cívica, el Radicalismo.

    En el invierno de 1893 los radicales irrumpen armas en mano para hacerse con el poder: Los conduce Del Valle desde el ministerio de guerra. Yrigoyen lidera la Revolución en la Provincia, donde preside el Partido. Alem es ajeno a estas revoluciones.

            En Rosario y en Santa Fe, los alemnistas se hacen con el gobierno: Duran unos pocos días tras dura batalla, porque Del Valle rinde posiciones, e Yrigoyen también depone las armas. Leandro, ajeno a estas luchas, se enerva:

Caminaba de un lado a otro, enfundado en su chaqueta blanca. La barba le cubría toda la cara, respiraba como un niño resfriado, inquieto con la flema que le subía y bajaba. La cita horaria ya venía demorada, pero no le extrañaba. Hipólito Yrigoyen, se estaba haciendo rogar, y él, Leandro Alem, no era de los que se amilanan ante caciquitos de morondanga. Pensaba en la cobardía de Del Valle en no presentar batalla con el ejército y la opinión de su lado, cuando con don Bernardo, aunque ciertamente éste a desgano, lo incitaron a resistir. Empezaba a sentirse agobiado por las presiones populares, sus propios ensueños, sus frustraciones, la ansiedad de saber que todo está cerca, y también tan lejos.

  Leandrito le alcanza un mate, lo acepta, le palmea el hombro, Lo ve haciéndose hombre, disgustado, todavía, con el cretino de Pellegrini que lo exoneró de la Escuela de Cadetes por participar en un acto cívico. Lo ve con ese amigo entrerriano y chamuyero, llamado Leopoldito Melo. ¿Piensa Alem, en Juana Iparraguirre, la madre de Leandrito?. ¿Quién es, Juana Iparraguirre en la vida de Leandro Alem?.  Apenas sabemos que es la madre de Leandrito, nacido en Buenos Aires, el 22 de julio de 1875. Algunos autores hablan de un casamiento entre los padres del niño. Es posible, porque se requería para el ingreso del chico en el Colegio Militar. Aunque el buen nombre de Alem, siempre habilitaba un ingreso ventanero. ¿Era permitido, en esa élite del Colegio, un hijo natural?. Hay misterios no aclarados en la vida personal de Alem. ¿Por qué se cambia el apellido a Alem, siendo Alen, y sus hermanos, no?. ¿Qué extraño sino rodea la aureola consagrada del Apóstol de las Libertades Públicas?.

 

Oye el llamado a la puerta. Ya es de noche. Hipólito ingresa, le entrega su sombrero y bastón, su sacón y poncho, a Leandrito, a quien le estrecha la mano, y se dirige a la sala en donde le espera su tío. Da pasos firmes, que se oiga su llegar. Leandro ordena cerrar las puertas, y lo último que ve Leandrito, es que se sientan, mientras apoya la oreja a la puerta, para oír, fisgonear, qué se dirán, los dos titanes, del Radicalismo.

            Y lo que se dirán, provocará la ruptura definitiva. Alem llegaba al Rosario, para hacer su Revolución, sin los hombres de toda su vida.

 

Alem en Rosario,

             Rosario fue siempre una amante peligrosa. Fue la querida de Urquiza, para luego ser la de Roca. Don Julio nunca aceptó que lo cambiaran por Leandro: “Hasta las piedras son radicales acá!”, dicen que dijo un día.

    Al crudo invierno revolucionario, le siguió una primavera regada de pólvora: Un fósforo mal apagado y el páis se encendía en lucha popular. Eso entendió Alem al arribar al Rosario en septiembre, y eso entendió el pobre Presidente Luis Sáenz Peña. No le quedó otra al noble don Luis que pedirles a Pellegrini y a Roca que ellos mismos en persona encabezaran la represión.

      

      Alem no era ajeno a las organizaciones revolucionarias, pero no tuvo nunca el control de las mismas. Había sido en Rosario donde exclamó: “Los gobernantes deben ser amigos de sus gobernados y no tratarlos como a sus vasallos, Es entonces recordarles que no lo somos, y por la fuerza!”. Fue en Rosario donde se organizó la Unión Cívica en partido político como la base de la UCR. Fue en Rosario donde disparó sus últimos tiros por la Patria, el viejo Leandro.

    Todo se perdía aunque hay ardor en el combate; Hasta parte de la armada se rebeló, librando duros combates en el Río Paraná. Alem se resistía a rendirse, pero las Damas de la Buena Sociedad, le pidieron que evite el baño de sangre. Caballerosamente, se resignó. Escapó por los techos buscando nuevas oportunidades, pero finalmente debió rendirse, y nada menos que a Roca. Su ciclo revolucionario, había concluido.

            La amargura de meses en la cárcel de Rosario, hoy todavía en pie, lo despojó de esa aureola de temerario con el destino, de poeta en esperanza ante la adversidad. Rosario le cobijó y le amó como a ninguno. En el Parque que honra su memoria, se levanta el Club del Pueblo; Sobre la calle que recuerda su figura, di mis primeros pasos de purrete, preguntándome Quién era Leandro Alem. Hoy, puedo deciros a Uds, sin miedo a equivocarme, Sigo siendo Hombre de Leandro Alem.

 

    “Se nos ha llamado (aplausos y vítores), Se nos ha llamado Radicales e Intransigentes (el teatro se viene abajo y el orador, manos en bolsillos, respira hondo, apretando el puño para lanzar), ¡Y aceptamos el mote con orgullo: Porque no hay quien pueda matar, este espíritu llamado radical!”  �

Rocker Judicial

Sol Rodriguez Garnica (@SolRGarnica)

Mis Mentiras Favoritas

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Una chica trotamundos

CONSEJOS E HISTORIAS DE UNA CHICA VIAJERA

Pájaro Rojo

El blog de Juan Salinas, (a) "El Pájaro", "Beto", "Juanjo", etc

Ateneo del encuentro

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Proyecto Vertientes

El Blog del Río Paraná

HISTORIA Y DOCTRINA DE LA UCR

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

ESA VIEJA CULTURA FRITA

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Jose Luis Muñoz Azpiri

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA