Carlos Pistelli

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¿Qué es el Kirchnerismo?

Que pregunta para empezar arrancado la mañana del miércoles 10 de abril. Hace justo 18 años el Radicalismo realizaba su primera peor elección de su historia, pagando el famoso pacto de Olivos de Alfonsín con el presidente de entonces. Creo que ese famoso acuerdo fue un shock para la UCR, una ruptura con una línea histórica popular de sus últimos sesenta años, que, levantando al viento banderas de moralidad y honestidad pública (sacando al Alfonsín 82-86), fue la bandera fundamental de los radicales a la hora de hacer política. Al enredarse en los planes del Menemato, y ni hablemos de las complicidades del Radicalismo bonaerense con el duhaldismo, el Radicalismo perdió su trayectoria de añares, y hoy sigue pagando esa decisión alfonsinista, de esos modos de Raúl de creerse el patrón de estancia de la UCR. Con la defección de los radicales, la oposición al Menemato pasó a manos del incipiente FREPASO, un partido con apoyo de estratos de la población de ‘clase media’; Cuya lógica militante era puramente mediática y marketinera, amén de los que creían que su líder de proyección, Carlos ‘Chacho’ Álvarez, era un líder distinto y valía la pena participar en su proyecto. En los ’90 se vio el fin de un ciclo político y una manera de hacer política. Con las rarezas del caso, siguieron existiendo prácticas ‘populistas’ por parte del Gob. Nacional de entonces, un ‘populismo’ que en vez de solucionar los problemas de las mayorías, prefería hundir en el fango al pueblo. Cosas de nuestra historia.

En el 2001 hizo eclosión, finalmente, la desaparición de la política, como herramienta de cambio sustancial en aras de constituir mejoras para la sociedad en su generalidad.

La reacción del país.

En mi humilde opinión de historiador en potencia, la argentinidad es una sumatoria de tres elementos sustanciales. Los países del gran continente americano, sacando las particularidades de Canadá o Brasil, e incluyendo a los EE.UU., construyen su nacionalidad a partir de la política. Eric Hobsbawm, en su interesantísimo Guerra y paz en el siglo XXI, expresa, desde su eurocentrismo pensante, que los EE.UU son un país sin tradiciones históricas, a diferencia de los países europeos, y han tenido que inventar el “mito de la libertad”. Es el mito de la libertad el que aúna la nacionalidad yanky, y en cuyo sentimiento se es factible, andar por el mundo sembrando libertades (Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad, como dijera Bolívar), Más allá de la mirada peyorativa de Hobsbawn con los EE.UU, ese ‘mito de la libertad’, no es propiedad solamente de ellos, sino de todos los países americanos, sacando, hago la salvedad, Canadá y Brasil.

A diferencia de los países europeos, que son las naciones con las que mayormente nos hemos relacionado los americanos, especialmente los llamados ‘centrales’, de Europa Occidental, nuestras pueblos son relativamente nuevos en el mapa mundis. Para constituirse tuvieron que levantar las banderas de la Emancipación y la Independencia (tanto de España, como de Inglaterra o Francia), y ellas son las que fundan a las nuevas naciones. Y es inevitable que la política es el quehacer doméstico que provoca esa epopeya libertaria en América. Si, por ejemplo, en el Río de la Plata, Castelli, Moreno, Belgrano, Saavedra, Passo, por nombrar a los más eminentes, no abandonan la tranquilidad de sus hogares cómodos, para “militar”, en su doble acepción de militancia y militarismo, el Río de la Plata hubiera demorado su llamarada de la Independencia, pero tarde o temprano esa llamarada se encendería. Es decir que nuestros pueblos hubieran creado algún otro Castelli, algún que otro Moreno. Por suerte, ellos, sin saberlo, se convirtieron en los Castellis y Morenos de nuestra historia. Y les estamos eternamente agradecidos.

La Argentina, entonces, es un país esencialmente político, porque, amén de que su Revolución es política, como cualquier otra, ella es trascendental para la realización de su nacionalidad. La Rev. Francesa, o la Rusa, la cubana en el siglo pasado, habrán tenido mucho más repercusión mundial que los paraguas de los matones que lideraban French, Berutti y Chiclana, pero no hicieron a la nacionalidad, tanto francesa, rusa, o cubana. Cambiaron las reglas de juego, abruptamente, pero Francia, Rusia, y Cuba ya existían como tales.

Y es inevitable la militancia política como hacedora de nuestros países. En ella está construida las bases de nuestra nacionalidad. A partir de 1810 hasta nuestros días, la política es hacedora nacional, mediante la militancia para que la población participe activamente de su realización, En su desarrollo se realiza la argentinidad, y se debaten las bases fundamentales de cualquier sociedad: el Estado, y qué clase de estado queremos.

Sintetizando, la política es,

  • Hacedora de la nacionalidad,
  • mediante la militancia,
  • y la construcción de que Estado queremos.

En 2001 estos tres elementos, al ausentarse la confianza en el primero, hicieron eclosión, y por poco nos quedamos sin país. Pero la Argentina renació. Renació porque es muy difícil matar ese espíritu llamado la “argentinidad”.

Desde 2003,

Este proceso de recuperación de la argentinidad, pregonando volver al viejo sentimiento patriótico nacido en Mayo, es conducido por el Kirchnerismo. El kirchnerismo es la reacción nacional, al desastre de 2001. En el modelo de pensamiento dialéctico hegeliano, a una acción, hay una reacción, que derivarán en una síntesis final superadora de los opuestos. Hoy en la Argentina se está viviendo el proceso de reacción a los ’90, especialmente a los ’90, aunque algunos vayan más allá en la línea de tiempo. Pero, ¿qué es el Kirchnerismo, más allá de esta fundamental caracterización?

Es un movimiento de características nacionales y frentistas, que hoy hace fundamental hincapié en la militancia juvenil. Tiene un claro liderazgo vertical y unitario, tan propio del “patronazgo de estancia” de nuestras naciones del Sud. Ha logrado en estos diez años de gestión, poner en el tapete los grandes temas trascendentales de cualquier sociedad, elevando el debate político, o mejor, llevando el debate político a todos los hogares argentos. Nos ha obligado a fijar posición en todos los temas que el Kirchnerismo ha planteado como realización de su proyecto, como pasó con la famosa “125”, o con la Ley de Medios Audiovisuales. Es el segundo aporte gigante del Kirchnerismo: el llevar las inquietudes intelectuales al fondo de la sociedad, que siempre miraba con solemne desprecio como decidían por ella.

Pero como todo movimiento de reacción y político que se precie de tal, tiene sus grietas y sus indecisiones.

Las críticas.

La política ha sido, junto a la policía, la actividad más criticada de la historia argentina, amén que debe ser así en todo el mundo. Se les exige a los políticos, en su generalidad, una honestidad emparentada a no enriquecerse en la función pública, y una homogeneidad absoluta de pensamiento en su trayectoria, que siempre resulta difícil de establecer. Siempre me viene a la memoria una vieja respuesta del Che Guevara a los periodistas argentinos en la conferencia de 1961 en Punta del Este: Ah, los argentinos que se enorgullecen de su político honesto, que no roba, pero que permite todas la actividades que van en contra del desarrollo de sus pueblos. Es una definición genial del Che. Con eso no quiero exonerar a los “chorros” que tiene nuestra política. Quiero decir que no es el quid de la cuestión. Salvando, entonces, las críticas que se le hacen al kirchnerismo por enriquecerse a través de la función pública, de su corruptela existente y las coimas que sí existen en cualquier función pública, y que muchas veces llevan a desgracias dolorosas, como ONCE, CROMAGNON, o las inundaciones de los últimos días: No creo que ningún gobierno, ninguno democrático, en todo caso, quiera cargar con muertes evitables en su ya de por sí cargada mochila de responsabilidades sociales. Dicen los conocedores del mundillo K, que la muerte de Mariano Ferreyra aceleró el trágico desenlace en la vida natural de Néstor.

¿Son autoritarios los ‘K’? Los rasgos autoritarios de cualquier conducción que se precie de tal es un vicio que viene de la mano con la misma idea de conducir. En la Argentina se lo conoce como “personalismo”. Artigas, Rosas, Urquiza, Mitre, Adolfo Alsina, Roca, Alem, Yrigoyen, Agustín y Juan B. Justo (que bueno tuvieran el mismo apellido), De la Torre, Perón, Balbín, Frondizi, Alfonsín, el quetejedi de Anillaco, Néstor y Cristina, son personalistas por una cuestión lógica. En todo caso, hay que analizar el “personalismo” como lo analizaba Leandro Alem en 1891, cuando lideraba ese original movimiento de reacción que fue el Radicalismo. ‘Impersonalismo de la alianza’ (por la UCR), por el cual el dirigente no anteponía sus ambiciones personales al movimiento de opinión, o a las grandes mayorías que representaba. El problema con el personalismo, no son los personalistas, son los “genuflexos”, es decir, los aduladores del mandante. Y de esos también somos ricos en la Argentina. Y el Kirchnerismo no escapa a la regla.

¿Son populistas y demagogos los ‘K’? Y sí, ¡qué esperanza! Yo defiendo las nociones de Populismo y Demagogia cuando anteponen sus reglas al Orden Liberal. Vean mi post al respecto. https://carlospistelli.wordpress.com/2013/03/06/el-debate-que-nos-deja-chavez-democratas-vs-populistas/ Mientras exista, al decir de José Ma. Rosa sobre el Yrigoyenismo, sentimiento patriótico, gobierno por el pueblo y preeminencia de los valores morales sobre los materiales, yo me quedo contento. En todo caso espero la etapa superadora a este momento de “demagogia populista” existente.

Entonces cuál es el problema con los K. El problema es que aprietan mucho y abarcan poco. La pirámide kirchnerista de basa en:

  • Cristina, hoy ya sin Néstor, es una estadista, aunque se piense lo contrario, tal vez de segundo orden si se la compara con el Perón del ’45, es la dirigente que mejor percibe las necesidades de nuestra sociedad. No quiero aventurarme a que es la única. 
  • Una pleyade de dirigentes, militantes, intelectuales, periodistas, artistas, etc. que se destacan más en mostrar las miserias de los opositores a la hora del armado de una alternativa, que la de asegurar y sostener su programa, que ellos llaman “relato” o “modelo”. Es más, cuando lo defienden, hacen agua.
  • Una gran porción de la sociedad, más bien juvenil, acompañada por los viejos estratos sociales peronistas, que no importa quien mande mientras sea peronista, más una generación que vio frustrada sus sueños colectivos de mejor Nación en los ’70, en los ’80 y en los ’90, que cierran los ojos ante los defectos porque creen, como les decía antes, que el quid de la cuestión es otro.
  • Y una volátil base social que le dio a Cristina un histórico 54% en 2011 pero un 31% en 2009, que entre vaivenes, según como nos va en el día a día, acompaña el proceso K.

El resumen de esta pirámide es que Cristina les saca al resto, ni hablar a los referentes de la oposición, años luz de liderazgo político. Por eso el problema de su sucesión. Es que no hay una figura plenamente ‘K’, que asegure electoralmente lo conseguido hasta ahora. O proponen la “re-re”, que molesta a muchos, o tranzan con algún leal compañero que los ha acompañado desde el principio sin ser un “ciento x ciento” acorde con lo que se predica nacionalmente. Y a veces hay que entender que todo proceso alguna vez termina (si lo sabrán Rosas, Roca, Yrigoyen o Perón, articuladores fundamentales de la argentinidad), y lo bueno es que el Kirchnerismo deja una generación militante y popular que liderará la recuperación de este proceso, pero no ahora, ya, sino para lo que vendrá en una próxima década. En esa generación deposito todas mis esperanzas, Aunque el “cuervo” Larroque les caiga mal a muchos porque es un cabrón demasiado cercano a la bufonería, conduce una agrupación que dará que hablar en el futuro, y para bien.

El problema con los K, cerrando este primer post para escuchar sugerencias y cerrarlo en otro, es que la matriz distributiva de los ingresos, no ha cambiado, No ha cambiado, aún todavía.

4 comentarios

  1. Carlos Pistelli

    JAVIER GARÍN:
    Interesante nota. En todas las pulseadas importantes apoyé siempre al gobierno porque entendí que -sin ser todo lo que yo aspiraba- estaba del lado correcto. Me gusta la gente que, sin ser K, reconoce los méritos del kirchnerismo, dejando a un lado el sectarismo. De la misma manera me disgusta la gente que es neciamente K y no acepta ni la mínima sombra de crítica. Como historiadores, creo que hemos aprendido a ver los procesos en su cotnexto y tomando distancia de lo coyuntural, penetrar en lo más importante. Si no aprendimos eso, no aprendimos nada de la Historia.

  2. Carlos Pistelli

    Oscar Daniel Bertone Pistelli. Si te animás habría una segunda parte. ¿Qué pasa con determinaciones que se han tomado en la última década y, más allá de rechazos o adhesiones de coyuntura, perfilan nuevos modelos de relaciones sociales. Porque si bien se puede afirmar (rozando lo discutible) que la matriz distributiva no cambió, sí cambió la percepción de derechos. Y los cambios superestructurales, en general, llegan para quedarse.

    Edgardo Juarez la conclusion a la que arriba en el final de su nota el sr. pistelli me parece lamentable. larroque es lo mas parecido a brito lima y sus huestes que se me pueda ocurrir. la democracia mansillada por el autoritarismo.

    Juan José Guardia Elogiable intento de entender… Creo sí que la matriz distributiva a cambiado y mucho en los sectores medio bajos que habían perdido el trabajo y que se han reisertado en él…. lo que no se ha logrado romper es la enorme pobreza estructural del desocupado crónico quer por distintas causas no es apetecible para el mercado laboral, en muchos casos es el país que revuelve tachos de basura y que persiste pese a las muchas políticas públicas que se han encarado. Se me ocurre que no hay que quedarse con la AUH, hay que ir por más.

  3. lidia lascala

    Y SI QUIZAS FALTEN MUCHAS COSAS, QUE TENEMOS MUCHOS OBSECUENTES SIIIIIIIIIIIII, COMO DICE UD, CRISTINA ES LA QUE MEJOR PERCIBE LAS NECESIDADES DE NUESTRA SOCIEDAD, CLARO LA AUH NO ES LA PANACEA PARA UN MODELO QUE A PESAR DE ALGUNAS FALLAS SIGUE SIENDO EL QUE MAS LE DA A NUESTRA SOCIEDAD, POR ESO SE APUNTA A LA INDUSTRIA, COSA QUE NO ES FACÍL, EN UN MUNDO QUE SE CONVIRTIO A NIVEL ECONOMICO EN UN CASINO,

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