Carlos Pistelli

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

La Independencia de los Pueblos del Litoral.

LAS DOS INDEPENDENCIAS.

“Unámonos contra los maturrangos. Unidos estoy seguro que los venceremos…”

“Andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios,

Seamos libres que lo demás no importa nada…”

(José de San Martín a Estanislao López y

 Extracto de su Proclama al Ejército Libertador)

Se desmoronan las buenas intenciones.

Jose Gervasio Artigas

               No podía haber paz entre la disgregación propuesta, a sabiendas o no, del centralismo porteño y la confederación solidaria de los pueblos de Artigas. A poco culminan las buenas intenciones entre dos visiones diferenciadas de la realidad nacional, de la vida nativa y de la posición con respecto a las potencias extranjeras.

               Junto al Directorio encontramos a los hombres del Régimen, aunque muchos no lo entrevieran. Junto a los Pueblos Libres, marcharán los defensores inclaudicables de la causa nacional: la del género humano, aunque algunos no la entendían. Aquí tendrían que estar Moreno y Castelli de vivir, aquí está la enseña belgraniana cruzada por una banda roja de sangre y patria, aquí están las mayorías. Allá irán los que ordenaron ocultar la bandera, buscando rey en Europa e inexplicamente, José de San Martín.

 ¿¿¿San Martín, hombre del Régimen???

               El hombre venido de Europa es militar de carrera y tocado por las logias masones. Intentó recrearlas en el Plata, para utilizarlas como medio para el gran fin. La Academia de Granaderos, el regimiento que diera vuelta el continente liberando naciones y la Logia que dotaría a los pueblos de su dirigencia. La Confederación de naciones hermanas y solidarias entre sí, cual sueño sanmartiniano, bolivariano, artiguista.

               El pensamiento del Gran Capitán es contrincante absoluto de las convicciones del Régimen. Era declarado rival de sus hombres más eminentes, adversario de los centralismos disgregadores, de los planes de auxilios y entreguismo al Portugal o Francia según la ocasión. Su visión republicana al sentido inglés lo hacía chocar con los Rivadavia, Alvear, etc., y con los mismos Bolívar y Artigas. Descreyó del federalismo en el Río de la Plata: No funcionaba en los Estados Unidos menos funcionaría acá, pensó. Fundó las logias, con el sentido de ponerlas al servicio de los pueblos. Y fracasó las cuatro veces que lo intentó: Alvear le birló el mando convirtiéndola en su trampolín al poder central, lo mismo Pueyrredón. Le ocurrirá igual en Chile y Perú. Como otrora otro, “quiso enfrentar la montaña y la montaña lo venció”. Vencido por la política mezquina de vagos patriotas al estilo Alvear, abandonó una lucha (por el poder) que no debía abandonarse, y se dedicó de lleno a la gesta emancipadora.

               Aquí sí enfrentó las montañas y las venció. La cordillera de Los Andes, las contingencias para formar el Ejército Libertador, las batallas, los desánimos, las guerras civiles que tanto lo mortificaban, la enfermedad en creso, las defecciones de sus lugartenientes, el abandono de sus aliados, las sospechas de querer coronarse rey en Perú, todo eso, montaña cada día más grande, lo terminó de decidir en Guayaquil. Era el fracaso de un político, el retiro de un militar y la gloria para la posteridad.

    No comprendió una dolorosa verdad, o la comprendió y se le desmoronaron las fuerzas. Como le pasó a Napoleón – quien conquistando a los pueblos se llenaba de gloria personal, permitiendo a la burguesía sacar verdadero provecho de sus victorias – mientras liberaba a los pueblos del continente y se llenaba de gloria póstuma, eran los politiqueros y avivados de Buenos Aires los únicos aprovechados de sus guerras. Instalándose así sistemas coloniales no tan diferentes a los virreinatos anteriores a la gesta emancipadora.

 Por eso se fue. Era garantía para los adversarios del Régimen, que podían levantarlo como bandera de lucha. Rivadavia no le perdonaría jamás el golpe de 1812 ni la clase vecinal el abandono cuando Cepeda en 1820. “No desenvainaré mi sable para una lucha entre hermanos”, y se fue para no volver. Es la gran lección que nos deja quien nos permite soñar a tantos y tantas con mejorar nuestras naciones luchando como él solo pudo hacerlo. El título de Padre de la Patria, que seguramente hubiera rechazado, le queda chico. Él es el Alma de la Patria. Y como alma en pena, recorre el continente dándonos fuerza para levantar la vieja lucha que no atinó a culminar.

 ¿Y Belgrano?

Y como a San Martín, al Corazón de la Patria le sucede lo mismo.

Vuelto al Norte como General del Ejército, ya enfermo y vacilante, ese joven de cuarenta y seis años no los aparenta. Como San Martín, pensó dejar las contiendas civiles para mejor momento porque la causa por la Independencia exigía todas sus fuerzas. No comulgaba con los artiguistas a los cuales calificó de anarquistas. Y se resignó al mero papel de jefe de ejército y sostén de los mismos que debió enfrentar con tanto o igual ardor. Las enfermedades lo tenían a mal traer. Como pocos bregó por la paz de sus hermanos cuando se le ordenaba acabar con el adversario (por los federales) Dejó de ser el gran razonador de Mayo para convertirse en el corazón infatigable sin mediar razones que emprendía y emprendía. Se le marchitaba el espíritu en el cansancio de diez años (¡apenas!) de lucha. Cuando el último llamado para actuar en Cepeda, ya no podía más. Sus joviales cincuenta años, edad donde un político alcanza madurez justa, lo encontraron en una vejez mayor y un desencanto generalizado. Y su corazón no anduvo más un 20 de junio de 1820. Nunca tan triste la Patria que él tanto se preocupó en forjar.

 Entonces Artigas.

    El Protector de los Pueblos Libres comprendió que el combate debía librarse en dos frentes, aunque se desangrara en la lucha. Contra los portugueses y españoles, y contra algunos porteños, eminentes personeros del Régimen en gestación. Lo siguieron las poblaciones de su banda, de todo el litoral y simpatizaron con él en Córdoba. Gestó la muralla que pronto se desmoronaría por ser imposible enfrentar a dos enemigos más poderosos que él por separado y a la postre aliados.

La argentinidad a los palos,

     Artigas es la rebelión del país cansado del proceso “domesticador”, por el cual se es argentino si se responde con mansedumbre bovina a los intereses portuarios. Al pensamiento de Paso, por el cual Buenos Aires se hace con las veces del país porque es la “Hermana mayor”, plantea la igualdad verdadera. La igualdad popular y la libertad absoluta en “toda su extensión imaginable”. Era la propuesta de los de abajo, de los pobretones, de los marginados, de los solidarios. A la libertad e igualdad para los propietarios que propone el Puerto, la profundización social de los mismos lemas sagrados (la libertad y la igualdad) con la necesaria fraternidad: la Democracia. El Sindicato del Gaucho, llama Jauretche al Caudillo Federal. Rozas, tan poco dado a los análisis, refiere parecido en carta a Facundo Quiroga: “La federación es la forma de Gobierno más conforme con los principios democráticos”.

 Los caudillos del federalismo son los genuinos demócratas de la Nación, cuya legalidad se sostenía en las lanzas, expresa con resignación Alberdi. Dice una verdad, y confiesa que estaba del otro lado. En Argentina, “Democracia es Federalismo” producto de “provincias empobrecidas por el poder central que encuentran en el sentimiento federal la unión y la resistencia, se explaya Leandro Alem, continuando el pensamiento político de Manuel Dorrego. El Federalismo como un codo a codo, para avanzar; de cara a cara, para decirnos las cosas;  y de un mano a mano, para ver quien se la aguanta. Ninguno es más que nadie, y las diferencias de opinión se respetan, porque “la Democracia es la ley de las diferencias”, como dice Alem.

 Entonces, ¿la argentinidad es un anarquismo organizado? La organización se sienta en un Pacto de recíproca igualdad. Al proceso centralizador y unitario, anti-popular y monárquico que propondrán los congresistas de Tucumán: la “anarquía del federalismo” para empezar de nuevo, reconociendo la preexistencia del Hombre antes del Pueblo, y de las provincias antes del país. El maestro dicta clases y el alumnado escucha, bien verticalista; O el estudiantado se instruye en grupos, exponiendo ideas y las discute en la sala con el arbitraje del docente, como enseñaba Hipólito Yrigoyen. El Estado como organización militar-eclesiástica, o la Nación a contrapelo de mandones y sermones, reunida en Asambleas Populares, discutiendo y fijando el desarrollo del porvenir.

 Artigas era el líder “mandón”[1] de los pobretones del interior litoraleño enfrentando las injerencias portuarias y los proyectos portugueses de anexión territorial. Su argentinismo, increíblemente, lo expulsó del país y lo convirtió en uruguayo. Sus lugartenientes del Litoral se plegaron a Buenos Aires, para evitar la Santafesinación o el Mesopotamianismo”. Otra cosa les hubiera costado la desargentinización.

artigas

[1]  “Matón” podremos agregar.

1 comentario

    Trackbacks

    1. Feliz doscientos cincuenta años, PATRÓN DE LA INDEPENDENCIA!! | ¿VALE LA PENA SER ARGENTINO?

    Responder

    Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

    Logo de WordPress.com

    Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

    Google+ photo

    Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

    Imagen de Twitter

    Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

    Foto de Facebook

    Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

    Conectando a %s

    Mis Mentiras Favoritas

    Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

    Una chica trotamundos

    CONSEJOS E HISTORIAS DE UNA CHICA VIAJERA

    Pájaro Rojo

    El blog de Juan Salinas, (a) "El Pájaro", "Beto", "Juanjo", etc

    Ateneo del encuentro

    Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

    Proyecto Vertientes

    El Blog del Río Paraná

    HISTORIA Y DOCTRINA DE LA UCR

    Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

    ESA VIEJA CULTURA FRITA

    Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

    Jose Luis Muñoz Azpiri

    Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

    A %d blogueros les gusta esto: