Carlos Pistelli

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Mariano Moreno (1778-1811)

Nacido el 23 de septiembre de 1778, el futuro terrible secretario de la Primera Junta, es uno de los grandes exponentes revolucionarios de los tiempos emancipadores.

Mariano Moreno. (del Libro “Vale la pena ser argentino”)

               Nacido el 23 de septiembre de 1778, el joven abogado se ha impuesto a las facciones. Saavedra se ha contentado con las exterioridades del poder, Castelli con sus ansias de gloria y Belgrano, no queriendo discutir con uno u otro, se lanzó a la carrera militar en aras de la Patria. Quedando Moreno y Paso, éste sucumbió a aquel.

               El humanismo despertado en la Universidad de Chuquisaza fue el numen de toda su corta carrera. Emprendedor inquebrantable, batallador intransigente, la igualdad fue su máximo fin. No habrá pueblos libres sin los sagrados dogmas de la igualdad, dirá criticando el brindis de Anastasio Duarte por Saavedra “Emperador”. La situación de los pueblos que señoreaban nuestras tierras antes de la Conquista fue una de sus tantas preocupaciones, tanto como la educación y el desarrollo económico de las regiones. Pero no pudo ser el caudillo de la Revolución por dos razones: porteñismo en sus venas y carencia de la capacidad de mando propia de los caudillos. Enfrentó al Régimen naciente con drásticas determinaciones, el fusilamiento de Liniers una de ellas. En el Plan de Operaciones escrito con la colaboración de Belgrano están las razones que lo movieron.

No atinó a convertirse en el caudillo de la revolución ni en conformarse a ser el “doctorcito” al lado del caudillo (Saavedra) conduciendo la situación con muñeca de político. Hirió amores propios con la terquedad del que cree tener razón, del obstinado del deber y la inmadurez de sus primeros años.

 Tuvo que fracasar porque constituyó un frente de envidiosos, ambiciosos y figurines en su contra. Además, el Régimen naciente lo veía como un peligro a sus intereses. Quienes se agruparon a su lado no constituían poder sólido, y sus puntales estaban en el Alto Perú (por Castelli) y en Paraguay (por Belgrano)

Algo más sobre Moreno. El joven secretario no era un salame doctrinario ni mucho menos un simple burócrata genial. Más allá de tener pasta de intelectual distinguido, lo suyo era la política. Y la política revolucionaria. Cuando se dudaba de la evolución radical de los acontecimientos, no lo pensaba dos veces: Sacaba a sus muchachos y a las trompadas resolvían los asuntos. Llevaba dos pistolas encima por si alguien se le hacía “el loco” y había formado un Regimiento de “morenistas”, el famoso Regimiento Estrella, sucesor directo de la “Legión Infernal”. El aparato político de Moreno, estaba bien dispuesto. Y si no pudo derrocar a Saavedra cuando su derrota política, no encontramos información de porqué no lo hizo. Acaso su desconocimiento de la situación diaria de la ciudad, enérgicamente opuesta a su nombre, le haya hecho recular. Estaba realizando una Revolución en una ciudad de tendederos. Lejos de Buenos Aires lo hubieran entendido mejor.

Arranca Mayo, (del libro “Los Caudillos”)

             Los americanos deciden gobernarse por sí solos, pero empiezan las disputas ideológicas: ¿Gobernarán en nombre del ausente rey Fernando VII, o para desligarse definitivamente de él? Saavedra estuvo con la primera hipótesis. Los dirigentes “iluminados” por la segunda, sostenidos en la amiga Inglaterra.

 Saavedra representaba la continuidad amable de los españoles en el Plata. Las masas urbanas de las orillas, el campesinado rural de Buenos Aires y los hacendados fuertes están con él. Era la evolución mesurada, tras la desaparición del poder realista, que los hombres de adentro querían, en contraposición de sus enemigos de la hora, los comerciantes porteños de buenas migas con los productos de importación. Estaban con Saavedra para defender lo suyo y detener la invasión económica de los británicos. Y porque don Cornelio no pensaba tocar en nada los estratos sociales del país.

    Aliados de Saavedra circunstancialmente, Castelli y Belgrano eran los revolucionarios en ciernes del país. Ganados por el liberalismo económico y político de los europeos contra la producción nacional local, también pretendían la necesaria justicia social para los más.

 Mariano_Moreno

A poco surge Moreno, haciéndose con las veces de gobernante real de la Junta. Aleja a Belgrano y a Castelli de Buenos Aires, y duerme a Saavedra en las mieles que da el poder.

 El terrible secretario contaba apenas treinta y un años. Llamado por Álzaga en la revolución de 1809, era de los sarracenos criollos que se pasaron de bando. Actor de reparto en los sucesos de mayo, French y Berutti lo agregan a la Primera Junta con la aceptación de Chiclana, que impone a Paso para equilibrar. Ambos eran los mejores abogados de la ciudad, aunque Paso no ejercía. Moreno tenía el bufete más concurrido de la ciudad. Enérgico y voluntarioso se impuso a su compañero de secretarías porque traía sostenes detrás muchos más sólidos. Era el “hombre de las garantías” y a ellas les debe el puesto. Garantía para los ingleses y su imperialismo financiero; Garantía para los Hacendados, a quienes representó judicialmente para demostrar las desgracias del monopolio español; Garantía para los jóvenes que lo veían como el mejor de sus intérpretes. Fue Castelli el que lo trajo a las luchas por la Emancipación, y con el de los pocos integrantes de la Junta con los cuáles congeniaría. Belgrano, co-redactor en la “Representación de los Hacendados” y el “Plan de Operaciones”, acepta el encargo de marchar a Paraguay para no participar del enfrentamiento silencioso de Saavedra con Moreno. Y no-tomar partido. Porque Belgrano, viejo adversario de don Cornelio, prefiere satisfacer su vocación militar que someterse a Moreno.

El Virreinato de la Plata, sus costumbres, su realización política y social, fueron el horizonte gubernamental de Moreno: Constituir la Nación libre de España, enfrentar los privilegios sociales y generar la felicidad de sus pobladores en las bases de la igualdad. No las tenía todas consigo. Saavedra, bicho militar si los había, le presentó la cama donde Moreno caería plácido y derrotado. Mientras gobernó – ¡Apenas siete meses! – el país conoció de las mieles de la noble causa. Moreno desapareció de la política y de la historia sin dejar mayor trascendencia que su obra de gobierno. Su mayor error, joven todavía, fue gobernar para el bien del pueblo encerrado en su despacho y hasta odiado por los más.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Mis Mentiras Favoritas

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Una chica trotamundos

CONSEJOS E HISTORIAS DE UNA CHICA VIAJERA

Pájaro Rojo

El blog de Juan Salinas, (a) "El Pájaro", "Beto", "Juanjo", etc

Ateneo del encuentro

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Proyecto Vertientes

El Blog del Río Paraná

HISTORIA Y DOCTRINA DE LA UCR

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

ESA VIEJA CULTURA FRITA

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Jose Luis Muñoz Azpiri

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

A %d blogueros les gusta esto: