Carlos Pistelli

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¿Qué pasó entre Artigas y Belgrano? Segunda Parte.

Les dejo el link de la Primera,

https://carlospistelli.wordpress.com/2014/05/08/que-paso-entre-belgrano-y-artigas-conjeturas-personales/

Les hablaba de lo difícil de encarar las peleas de Artigas con Belgrano, Pero que mi obligación como “historiador”, era historizarlas. También, que son notas, prueba y error, englobadas en un proyecto más amplio que dará a luz en los próximos meses, sobre la Temporada Artiguista: 250 años de su nacimiento, 200 años del Juramento independentista en Arroyo de la China. Es decir, que no necesariamente lo que esté escrito aquí sea mi punto de vista final. Cosa rara, pero entendible, hay temas que manejo con cierta suficiencia com para cancherear al respecto. No es el caso de Artigas, Que aún siendo de mis próceres favoritos, investigarlo sigue siendo una especie de descubrir lo desconocido. Vayamos a los bifes,

Belgrano y Artigas

La invasión portuguesa.

          En agosto de 1816 los portugueses invadieron territorio patrio, con la complicidad del gobierno de Buenos Aires. Acababa de ser nombrado nuevo Director Supremo del país, don Juan Martín de Pueyrredón, una vieja gloria de las eminencias patrióticas. Pueyrredón intentó componer las relaciones con Artigas, pero todo terminó con una componenda con los portugueses. En un primer momento Pueyrredón ayudó tenuemente a los orientales (tomemos en cuenta que también estaba obligado a auxiliar a San Martín y su campaña libertadora, amén de gobernar el desquicio que era nuestra región) y hasta firmó un pacto con el Cabildo de Montevideo. Pero Artigas desestimó el acuerdo, porque vulneraba su autoridad, y a partir de entonces, nuevamente la guerra civil, y en medio de, la guerra con el Portugal, la guerra del Norte, y el cruce de Los Andes. Éramos una Nación en armas.

El jefe de los orientales ha manifestado en todo el tiempo que ama demasiado a su Patria para sacrificar el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad.

         Así los tantos, los portugueses ocuparon Montevideo en enero de 1817, y cruzaron el Uruguay, invadiendo la Mesopotamia. El 12 de febrero de ese año, mismo día de Chacabuco, destruyeron Yapeyú, la villa natal del Libertador San Martín. Artigas reorganizó sus tropas, y tomó una decisión que ninguno de sus lugartenientes aceptaba: La de encumbrar como Jefe de una columna de las tropas orientales a don Fructuoso Rivera, personaje sinuoso y de manejarse con dobleses. La mayoría de sus oficiales e intelectuales querían la paz y concordia con Buenos Aires, pero Artigas se negó con altivez. Al finalizar ese fatídico 1817, las cosas militarmente se mostraban desfavorables, y encima cayó prisionero Ortigués, el segundo Jefe Oriental. El “Patrón de los Orientales”, entonces, comprobada de su parte la complicidad porteña (y de Pueyrredón) con los portugueses, preparó la guerra a Buenos Aires.

“Purificación, 13 de noviembre de 1817,

Director Supremo, Juan Martín de Pueyrredón,

   … No, los actos de Buenos Aires desde la invasión portuguesa no son ni siquiera los de un neutral; son los de un beligerante armado contra mí y contra mi pueblo. De allí se han suministrado a los invasores elementos que se han negado a los invadidos; de allí se ha protegido la fuga de portugueses prisioneros en poder de los patriotas; han partido de allí elementos de disolución de mis elementos fieles en las demás provincias; de allí ha partido el complot para promover la deserción del regimiento de libertos que V.E. ha recibido triunfalmente en esa capital… ¡y todavía es V.E. Director de Buenos Aires! Eso tiene un origen más negro que la fría neutralidad, todo responde al plan de derribar en mí al coloso contra la iniquidad de las secretas miras de V.E. ¡Yo en campaña, y V.E. en su capital debilitando nuestra energía con procederes que excitan las más fundadas sospechas! ¡Yo empeñado en contrarrestar a los portugueses y V.E. en favorecerlos! Pero sea V.E. un neutral, por sus desvaríos; tema, y tema con justicia, el desenfreno de unos pueblos. Pesará a V.E. oír estas verdades, pero debe pesarle mucho más el haber dado motivo a su esclarecimiento. Hablaré por esta vez y hablaré para siempre: V.E. es responsable ante las aras de la Patria de su inacción o de su malicia. Algún día se levantará el tribunal severo de la Nación, y en él será administrada justicia.

General José Artigas.”

             Pueyrredón no se quedó atrás en los epítetos:

“Buenos Aires, 3 de diciembre de 1817,
Señor Comandante General de frontera,
Don Francisco Pico,
Reservadísimo,

   El gobierno tiene muy positivas de que don José Artigas, ese monstruo de ingratitud, amigo de los españoles, intenta invadir nuestro territorio con los restos de sus porcelitos y tribus bárbaras que ha reunido de tan infame proyecto, preparando el buen suceso de él con la anarquía que para sendas y conductos obscuros ha principiado a inspirar en los habitantes de esta campaña (de su cargo), V.S. conoce cuáles podrán ser las consecuencias de la pérfida conducta de este bandido si no se toman con la mayor celeridad cuantas providencias sean capaces de sofocarla en su principio,

   Se recomiendan eficazmente, se ponga V.S. sin pérdida de tiempo en marcha, y se sitúe entre el Pergamino y San Nicolás, y observando desde allí los movimientos y disposiciones de dicho Jefe,

Matías de Irigoyen,
Secretario de Guerra”,

“Buenos Aires, diciembre 15 de 1817,
EL SUPREMO DIRECTOR de las PROVINCIAS – UNIDAS de SUD – AMÉRICA
A los Pueblos de Entre Ríos, Corrientes, y Banda Oriental.

   La expedición que marcha al Entre Ríos, va con el objeto de proteger los derechos de aquellos Pueblos, que para recuperarlos han implorado auxilio. La presente administración ni ha hecho, ni pretende hacer la guerra a sus hermanos y compatriotas. Todo su anhelo es favorecer los proyectos de los buenos Ciudadanos, que han conocido por experiencia cuan perjudicial es al sistema de América, la doctrina de José Artigas. En consonancia con estos principios hago notorio a todos los Pueblos de la provincia de Entre Ríos, de la de Corrientes, y aun aquellos que están bajo la influencia de Artigas, que sus propiedades serán respetadas altamente, y que en consecuencia de ellos pueden dirigir sus especulaciones mercantiles a esta Capital, o cualquiera de los pueblos habilitados de esta Banda. Ellas tendrán toda la protección. El Gobierno hace la diferencia debida entre la perversidad de Don José Artigas, y la desgracia de los beneméritos vecinos, que sufren el yugo de un déspota, tanto más cruel, cuanto más disfrazado,

Juan Martín de Pueyrredón,
Gregorio Tagle, Secretario de Estado.”

Posición de Belgrano.

         El más grande patriota argentino, disculpen los “sanmartinianos”, había sido fundamental para arengar a los congresales de Tucumán a declarar la Independencia. Pueyrredón, como Director Supremo electo, tomó tres determinaciones fundamentales para aumentar su débil autoridad: Resolvió “la guerrita civil” entre Güemes, el ‘Patrón del Norte’, con Rondeau, jefe del Ejército del Norte, suplántando a éste, además, con el propio Belgrano; Entrevistose con San Martín, a quien le debía su representación al Congreso, y su cargo, más allá de sus quilates políticos; e informó a Artigas de la Declaración Independentista.
NOTA AL PIE: Nos referiremos a este episodio en otro post, pues estoy trabajando al respecto.

          BManuel Belgranoelgrano retrogadó las malas tropas al cuartel de la Ciudadela, donde se produjo la disparada de las mujeres que acompañaban a las tropas. Se conocía el rigor que le imponía a la disciplina militar, y no cedió a las urgencias sanitarias de sus hombres. Voy a obviar, también, para no extenderme demasiado, el porque la “guerrita” entre Güemes con Rondeau. Sólo diré que Belgrano compuso las relaciones con el Gran Caudillo, tarea encomiable si las hubo, pero no le dio el respaldo militar que Güemes le exigía. Básicamente, porque le era imposible. El Ejército del Norte era la sombra del que había sido, y los recursos que se pudieron utilizar para fortalecerlo, se utilizaron para combatir a Artigas, y en muy menor medida, ayudar a San Martín, camino a Chile.

          En las cartas que se conocen de Belgrano, y dirigidas a Güemes, conocemos la opinión del Patriota sobre Artigas: La-pi-da-rias. Seguramente, con esos conocimientos, Güemes también se expresó sobre Artigas, a quiénes algunos autores entreveen haberlos vistos andando juntos en un destierro de años anteriores y también por el Uruguay.

“Jujuy, enero 3 de 1818,
Al Director Supremo,
Excelentísimo Señor,

   Mucho tiempo hace que esta virtuosa Provincia y su Gobernación, están convencidos de la infame conducta del desnaturalizado don José Artigas. Bajo de este concepto; si alguna vez le dirigió sus letras, para conducto del digno Jefe del Ejército auxiliar fue con el laudable objeto de invitarlo a la unión y confraternidad como una ancora que ha de salvar el País, aunque con la fundada desconfianza, de que no surtiría el deseado efecto, ni aun obtendría contestación, como así ha sucedido. En concepto de esto, y de la Suprema prevención de V.E. de 24 de noviembre último, se hará entender, a quienes corresponda, bajo los medios de cautela, y reserva, que ella conviene, afín de que el candor e inocencia de los verdaderos hijos de la Patria, no sea sorprendida, para las insidiosas sugestiones de aquel pérfido, monstruo de ingratitud.

   Dios guíe a V. E. muchos años,

   Martín Miguel de Güemes.”

guemes

1818.

          Mil ochocientos dieciocho fue el año de Artigas para recomponerse. ¿Por qué falló? Porque confió en los lugartenientes equivocados. Dejemos de lado a Rivera, que se encarguen de él los orientales. Encarguémosnon los occidentales, del otro, de Marianito Vera.

Lopez y Vera

Estanislao López y Mariano Vera,

            Mariano Vera ya no era el Gran Lugarteniente de Artigas y del Federalismo que le soltó a Díaz Vélez/Viamonte en plena guerra por el control de Santa Fe, “Váyase Ud. al carajo, No son tiempo de conferenciar”. Era gobernador de los Pueblos Libres de Santa Fe, y gobernaba como podía, entre las agresiones porteñas, y las exigencias de Artigas. En la primavera de 1817, uno de sus hermanos, era ungido gobernante entrerriano, en el medio de un levantamiento de antiguos oficiales artiguistas. Logró prevalecer. Pero la cuña metida con cisaña por Pueyrredón, éste envió un fuerte ejército para separar Entre Ríos del artiguismo. No uno, sino dos. Ambas tentativas fallaron, En la primera, participó el comandante de armas santafesino, un hombre llamado a grandes cosas en el futuro; Y en la segunda, en la determinante batalla de Saucesito, marzo de 1818, destacose el nuevo gombre fuerte de la región, don Francisco Ramírez. Esa victoria habilitó a Artigas a un promisorio optimismo de su causa. Y más, contando con la correspondencia de Vera.

              Vera daba certezas, no sé si por extrema confianza, o doblez de actitud, que el artiguismo se expandiría por los confines de la República (frase del presente) Daba por cierto la sublevación cordobesa y santiagueña en favor de los Pueblos Libres, y que hasta Güemes era parte de las mismas. ¿Fue leal Vera al respecto? Encima otro problema aquejaba al gobernador santafesino. Un malón de la indiada derrotó las tropas de Juan Pablo López y llegó a las puertas de Santa Fe. Vera se expresó duramente hacia la indiada, y conociendo las posiciones de Artigas con respecto a los Pueblos conjeturo (mi conjetura) que se molestó con su viejo amigo. Artigas estaba confiado que 1818 terminaba con la Liga de los Pueblos Libres extendida por todas las Pcias. Unidas. Si Vera actuó con honestidad, eligió mal los emisarios que salieron de su ciudad dispuestos a auxiliar el fermento popular anti-porteñista de las provincias. Y si Artigas dudó de su viejo amigo, se guardó las dudas, porque Vera siguió revistiendo entre sus filas hasta el final de su experiencia. Pero la elite santafesina ya no se tragaba al caudillo popular de las orillas y lo depuso en una dudosa intentona. Salvó la ropa, y la deposición, Estanislao López, asumiendo la gobernación santafesina. Cosme Maciel, se dirigió al campamento volante de Artigas, y éste se dio por satisfecho.

“Señor don Eusebio Hereñú,
Coronda, 31 de julio de 1818.
Mi amigo y dueño de todo mi aprecio.

   Tengo a la vista su apreciable carta datada el 29 del que acaba, y enterado de ella, digo a Ud. Que Santa Fe está en una anarquía diabólica, cuyos resultados son los más tristes que esperamos por momentos. A Vera le obligaron a depositar el mando en el Cabildo, y así estuvo unos días hasta que López se ha proclamado Gobernador interino, asociado con Seguí, Cosme Maciel, Echagüe, Aldao, Benítez, fray Gálvez, Roldán, García, y el díscolo de Urtebey, famoso ladrón, y en el día secretario todos estos tratan de empleos y de sacrificar el pueblo. Las gentes temerosas de saqueo y de los indios se han refugiado a las Iglesias.

   Vera está en el Paraná con todos los pardos que le han seguido y por el momento vendrá. Se aguarda la resolución de Artigas. El pueblo del Rosario y Coronda lo reeligió de Gobernador, y todo lo han anulado, esto está muy acalorado para Vera, según lo veo.

   A usted le tiene más cuenta el tratar con Vera, que no con López, porque este mulato y guacho, y no sé que tenga carácter, es contrario declarado de los porteños, en fin usted eche sus medidas, y yo le encargo el buen orden, y disciplina. Con sus tropas que todos le seguirán porque tiene partido y mucho, toda esta campaña le recibirá bien y en especial los oficiales.

   Algún día tendré el gusto de estrecharme entre sus brazos, y entonces desahogaré mi pecho.

   Que Tenga Mucha Vida,
(de autor desconocido, dirigida a un oficial desertor del artiguismo como era Hereñú)

           Han visto que sigo alargueteando las conclusiones sobre lo que pasó entre los próceres. Es que me resulta inevitable si no les contaba episodios históricos que fueron dándose, en el marco del distancimiento personal que tuvieron, en el medio de los distintos frentes de guerra que sacudieron la Historia Americana de aquellos años. Por eso, les pido paciencia, y una próxima lectura al respecto.

Belgrano y Artigas

Continuará…

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