Carlos Pistelli

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El “gallego” Cullen II. Hombre de López, rival de Rozas. El drama del Federalismo de 1831.

  Cuarenta años vividos tenía Domingo Cullen en febrero de 1831 cuando López le informa que tiene en su poder al general Paz, y la Liga del Interior se deshará en pocos meses. El “canario” cree sonada su hora de realizar grandes cosas y quedar en la historia.

https://carlospistelli.wordpress.com/2014/08/03/el-gallego-cullen-santa-fe-echague-y-don-estanislao/

El camino al Pacto Federal.

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 Pedro Ferre  Pedro Ferré fue el correntino más importante de la historia provincial. Era hijo de un carpintero, y formó una mediana fortuna personal como astillero. Fue capitán de milicias artiguista, y luego se pasa al ramirizmo. Finalmente, será gobernador provincial, primera de cuatro veces, en 1824. Su gestión fue próspera, pese a los conflictos territoriales con las Misiones, y mandó tropas a la guerra con el Brasil, que confrontaron directamente con el famoso oficial Bento Manuel. Un Bento Manuel, figura extraordinaria, que calzaba las mismas botas que un Fructuoso Rivera. En 1830, su provincia lo designa diputado a una reunión en Santa Fe de todas las provincias del Litoral. Trató a López y a Cullen, a Bustos y a Solá, a Urquiza, y también tuvo encuentros con Quiroga y con Rozas en su breve paso por Buenos Aires. Estando en Santa Fe tuvo fuertes entredichos con el representante bonaerense, que no era otro que Roxas y Patrón.

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  El debate entre Ferré y Roxas y Patrón es riquísimo. Es el duelo intelectual entre un hombre que representa los intereses de su provincia, con otro que representa exactamente lo mismo. Pero el quid de la cuestión, es que uno le exige a otro, no ser un autonomista entrecerrado en su pcia. y que se abra a la constitución de una economía nacional. Ferré representaba el “proteccionismo” aduanero; Roxas, el librecambio que beneficiaba exclusivamente al puerto de Buenos Aires. El debate no se saldó sino con la victoria porteñista. Don Juan Manuel le había dado órdenes precisas a su delegado, que no debía moverse un ápice de las mismas. Sólo cuando comprendió que era la única forma de contrarrestar a Paz, aceptó en la firma del Pacto Federal, la formación de la “Comisión Representativa”.

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  Ferré, derrotado, se volvió a su provincia, siendo electo nuevamente Gobernador. En sus notables Memorias, rememora los sucesos del ’30. Y comenta la posición de López, cuando Cullen le daba promesas futuras al respecto:

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  “El general López tenía un gran sentido de su valía personal, y me afirmaba que unas palabras suyas, o su mera presencia en Buenos Aires, alcanzarían para imponerse y voltear la balanza por las provincias, Cosas que debo admitir son verdad. Pero cuando le hablaba de Rozas, me insistía: Yo sé que el Hombre nos pierde, pero no sé que extraña sugestión tiene sobre mí cuando me habla”. Ferré no ocultó su despecho, pero comprendiendo, en parte, la ‘extraña sugestión’.

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  Desde 1820, un acuerdo tácito vinculaba a la provincia de López con la de Buenos Aires: Provincia empobrecida e imposibilitada de salir adelante, Santa Fe necesitaba para subsistir de la ayuda económica, mediante subsidios, de la bonaerense. Y andá a saber qué cláusulas tácitas extras incluíanse en el acuerdo que desconocemos, realmente.

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El tridente de la Confederación.

   Tres grandes regiones con sus respectivos jefes quedaban en pie en la Confederación naciente con el Pacto Federal del 4 de enero de 1831. El Interior mediterráneo-cordillerano; el Litoral; Buenos Aires. La primera región tenía en Córdoba a su pcia. más próspera, la mejor dotada para llevar a cabo sus reclamos, pero el jefe era el carismático Facundo Quiroga, riojano. La segunda tenía en Corrientes la pcia. mejor organizada, pero su Jefe era don Estanislao, santafesino. Y en Buenos Aires estaba don Juan Manuel. Tomado prisionero Paz, ocupada Córdoba, López y Rozas se encontraron en Rosario.

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  El debate perdido por Ferré con Roxas ahora renacía, y en las figuras emblemáticas de los caudillos máximos del Federalismo. Rozas es explícito con dos puntos: “Para que haya Nación, debemos fusilar a Paz”, y “Terminada la guerra, la Comisión Representativa, carece de sentido continúe en sus deliberaciones”.

  López le respondió con rudeza: “Somos de merecer el honroso título de hombres libres y de que sabemos constituirnos dándonos leyes justas y equitativas. Jamás negaré mis principios; seré uno de los primeros que clamaré por la formación de una autoridad nacional que dé al país la organización nacional que tanto reclamen sus verdaderos intereses, y que inequívocamente es el voto de todos los hijos de la tierra…”. Rozas se mantuvo inconmovible, y con la desconfianza que detrás de la opinión de don Estanislao, estaba en verdad Cullen, como cabeza de los doctorcitos.

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La Comisión Representativa.

  Manuel LeivaLos “doctorcitos”, no eran otros que los miembros de la Comisión Representativa, que Cullen conducía a piacere, a despecho de Roxas y Patrón. El mejor de ellos era el representante correntino, Manuel Leiva, en retrato, santafesino de Coronda, que el propio López metió en cana alguna vez, pero que perdonado, y cercano a Cullen, retomó funciones. Cercano a Urquiza, en la legislatura entrerriana, condiscípulo del gral. Paz en Córdoba, como del catamarqueño Tadeo Acuña, hombre firmemente quiroguiano. Leiva y Marín tendrán un papel que desembocará en la crisis y punto final de la Comisión.

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Las veleidades de Facundo Quiroga.

   Ciego de furia tras sus derrotas con Paz, Facundo llega a Buenos Aires insultando a la madre de Rozas, y a la de López, principalmente. El propio Ferré fue testigo de la llegada del riojano a Buenos Aires, y las cosas que le dijo en la cara a don Juan Manuel, que lo recibía en ese momento, dejándolo absorto y mudo. Pero el joven ladino de Cerrillos dejó ladrar al perro, confiado de convencerlo. Sarmiento comenta en su extraordinario “Facundo, Civilización y Barbarie”, que Rozas demostró su liderazgo gaucho ganándoles carreras de a caballo a López y a Quiroga, cosa relativamente sucedida. Y literalmente, se lo fue metiendo en el buche a Facundo. Le dio la peor leva que se le pudiera dar a alguien, cuando, al contrario, fortalecía la posición militar de López enviándole sus mejores hombres y armamento. Pero Quiroga, en una extraordinaria campaña militar, convirtió a esa leva en un Ejército, y ganó la batalla de la Ciudadela, en noviembre de 1831, poniendo punto final al capítulo histórico de los unitarios por espacio de 30 años.

   Victorioso en Tucumán, mandó su renuncia militar. Sabía que López le retiró todo apoyo, que licenció tropas tras ocupar Córdoba, y su despecho hacia el santafesino aumentaba día a día, Qué digo, hora a hora!! “Si tuviera la sangre helada, tal vez pudiera formar partido con el Gigante de los santafesinos”, pero Dios lo había hecho de puro corazón, y no entraba en sus cabales aceptar a un Jefe que un poco más lo había mandado a morir.

   Y encima, López se negaba a devolverle el famoso caballo moro, que era su tesoro más preciado, y que Facundo adoraba más que a todos los federales juntos, como escribió Fermín Chávez. Rozas, uno de los Anchorena, intercedió por él ante López, pidiéndole la devolución del caballo, pero don Estanislao se hizo el desatendido, y nunca lo devolvió. “Gaucho, ladrón de vacas, caro te saldrá montarlo”, dice Sarmiento que Quiroga repetía, entre ternos separados palabra por palabra.

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   Eso, para Facundo, era imperdonable.

La derrota de López.

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“¿Cuál habrá sido mi asombro y desaliento, mi buen amigo cuando llamado al Rosario con instancia por el señor Rosas, me dice: ‘Este no es tiempo de constituir al país y es preciso compañero que prescindamos de la Comisión Representativa’. Aseguro a Ud. que hasta la fecha no se ha separado de mí el estupor…”, Con estas palabras quiso convencer don Estanislao a Facundo de formar frente común ante don Juan Manuel.

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   Estanislao López se encontraba en el momento cumbre de su carrera política. Su muñeca, y la de Cullen, lo han ubicado en el centro de la política, y la historia, argentina, en el transcurso de todo 1831. Santa Fe le pertenece en cuerpo y alma; Entre Ríos también con el designio de su viejo colaborador Pascual Echagüe en la gobernación; Córdoba, por intermedio de los hermanos Reinafé, que le deben el cargo; Felipe Ibarra, que se sostiene en su figura, para evitar la de Facundo; Ferré en Corrientes;  y hasta Salta, pues Pablo Latorre le debe el cargo a Facundo, pero se desconfían mutuamente. Había sonado su hora, y no era menester, dejarla pasar. Pero negado Rozas, buscó a Quiroga. Y Facundo, actuó como sabía hacer: Tomó la carta de López, y se la mandó directamente a Rosas, que con esos papeles en su poder, le envío una tremenda filípica al santafesino, intentándolo excusar de los mismos, acusando indirectamente a Cullen. López insistió por intermedio de Leiva, y otros diputados de la Comisión. Pero las cartas mandadas a diputados provinciales, con un tenor más duro todavía, volvieron a caer en poder de Quiroga, y por este intermedio, en las manos de Rosas. Rosas volvió a reprochar crudamente a López, y a Ferré, y tomó la drástica decisión: Ordenó la vuelta de Roxas y Patrón. Era el fin de la Comisión Representativa.

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  Vencido quedó López, derrota de la que no pudo reponerse. Cuántas veces hemos oído hablar de la traición de los litoraleños para con el Interior, para dejarse violar por Buenos Aires. Es la tesis central de Jorge Abelardo Ramos, en su “Las masas y las lanzas”, donde despotrica contra López y Urquiza. Pero la Historia revela otra historia. ¿No fue Artigas, el que buscó el concurso de Güemes, y hasta de San Martín, contra Buenos Aires? ¿No fueron López y Ramírez quiénes buscaron convencer a Bustos en los trámites de Cepeda? ¿No es López, y sus diputados de la Comisión, los que apuran a las demás provincias, y a Facundo, contra don Juan Manuel? No, no pudo ser.

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   El 16 de febrero de 1835, Facundo Quiroga era asesinado en Barranca Yaco por una partida. Mandaba la partida, Santos Pérez, oficial de la confianza de los Reinafé. Reinafé que se debían en cuerpo y alma a López, quien los puso al mando de Córdoba, y los salvó de una asonada quiroguiana. Reinafé, cuyo uno de ellos, estuvo reunido con Cullen en los días previos al 16 de febrero. Saquen sus propias conclusiones.

continuará…

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