Carlos Pistelli

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Preparativos soberanos, Preparativos imperialistas.

ROZAS.

ROZAS.

Rosas, Inglaterra y Francia.

   Don Juan Manuel estaba decidido a recuperar Uruguay para Oribe. Tal vez pensara restituir a la Confederación los límites del antiguo virreinato. Eso significaba sublevarse a los lineamientos estipulados por Inglaterra en 1828. Y por las buenas o por la fuerza recuperar Bolivia, Paraguay, la Banda Oriental, el estrecho de Magallanes y las Misiones Orientales ocupadas por el Imperio. Era demasiado ambicioso para intentarlo. Y Rosas, lo intentó. Llevarse todo por delante embanderado de los principios del «sistema americano». Eran demasiados enemigos y peligros a juntarse. Tenía que perder.

   Enfrente estaban Inglaterra y Francia. La segunda queriendo emular a la primera, demostrar ser una potencial a su altura y lavar la afrenta de 1840. Inglaterra venía a mantener todo como en 1828. Con Rosas o sin Rosas.

 Inglaterra variaba entre sus dos partidos históricos: tories y whigts. Las relaciones anglo-rosistas eran buenas hasta fines de 1844. La dictadura enviaba 5 mil pesos anuales en pago del empréstito Baring, lo que le valió un justo reconocimiento en Londres. Inglaterra encontró al garante del orden que le permitiría realizar sus operaciones mercantiles y Rosas la aliada económica para el desenvolvimiento de su Patria. Ambos contendientes equivocaron el diagnóstico del otro. Ni Rosas supuso que vendrían por su cabeza ni los ingleses que Rosas resistiría.

.

https://carlospistelli.wordpress.com/2014/11/18/rozas-la-soberania/

.

   Rozas ideó el remedio para terminar de pagar la deuda. Ofrecería las islas Malvinas como forma de pago. El Forreign Office no entró en el juego. Conocía demasiado al gaucho pícaro como lo llama Héctor Petroccelli. Si firmaba el trato, Gran Bretaña aceptaba la soberanía nacional sobre las islas. Y no vaya a ser que el gaucho se les escabullera a los cumplimientos del contrato. No. A Rosas había que obligarlo a ceder. O a dimitir aunque se extrañara su presencia.

 Rozas, jugó su carta y amplió los conceptos de la soberanía. Valió la pena.

 Desde cualquier óptica de la cual se lo mire, el Dictador es un patriota. Incluso desde los análisis extremos. La estrella del Restaurador tuvo un meteórico ascenso. En defensa de sus intereses particulares salió en defensa de Rodríguez y Rivadavia para después abandonarlos y pasarse al federalismo. El  programa esbozado por Dorrego le incomodaba. Navarro le limpió el panorama. Unido a López y Quiroga sentenció el Pacto Federal y la muerte de la causa unitaria. Muertos aquellos fue el organizador del federalismo muy a su manera. Pasó al primer plano continental con el atropello francés. Y no pudieron vencerlo las innumerables coaliciones contra sí.

   Ya sea para defender sus intereses particulares, por conveniencias prácticas, por una ambición de figuración personal, por convicción política o patriotismo revolucionario, lo que fuera, Rosas sentó un precedente de oro para los pueblos americanos. Sentó las bases de Soberanía Nacional sobre la prepotencia extranjera, el respeto por la Independencia y la solidaridad continental[1]. Ese bloque confederal que lo tenía como alma, imagen y credo se debía extender por las regiones del antiguo virreinato. Le falló la edad y sufrió una defección final para conseguirlo. Y he aquí, que este plan entre ambicioso y libertario tenía un precedente. El plan de operaciones de Mariano Moreno y Manuel Belgrano. ¡Rosas y Moreno en la misma trinchera! Eso demuestra cuanto de político tuvo, tiene y tendrá nuestra revisión histórica. Y cuanto de subjetivo tiene mi análisis final.

.

  Rosas no fue el campeón de las libertades como las entiende la Revolución Francesa. Tampoco el marxista americano, ni el fascista del siglo XIX como lo ven los extremos. No fue el campeón de la democracia social ni el Dictador falaz engañando a su Pueblo. Fue lo que tuvo que ser en tiempos difíciles. Un patriota americano. Reconociendo eso y leyendo al Libertador de América, demos inicio al debate.

.

Facundo, Civilización o Barbarie.

                Mientras en el frente oriental están listos para la guerra, llega el gran libro de la literatura nacional. Mucho pero mucho más que el Martín Fierro. Publicado en mayo de 1845 en Chile y escrito por Domingo Faustino Sarmiento. Tal vez le gane al Fierro porque “Facundo. Civilización y Barbarie” es el libro de los que ganaron. José Hernández fue el escritor de los que perdieron la batalla cultural.

  Analizar la historia y el temple nacional mediante el gran caudillo era una oportunidad que el talento de Sarmiento no desaprovecharía. Es todo un plato el libro como lo es su autor. Admite que Facundo y con él los caudillos son los genuinos representantes de la Nación. ¿Por qué su vida política navegó entre eliminarlos por las buenas (la educación sarmientista) o por las malas (políticas de genocidio contra Peñaloza, López Jordán, Solano López), entonces? Era el duelo neurótico entre quien siente la vida nativa y el intelectual amante de los Estados Unidos. Sentimiento o Razón. Sarmiento se inclinaría por lo racional. Aunque fuera en perjuicio de su Patria sentimental:

   “Los argentinos, de cualquier clase que sean, civilizados o ignorantes, tienen una alta conciencia de su valer como nación; todos los demás pueblos americanos les echan en cara esta vanidad, y se muestran ofendidos de su presunción y arrogancia. Creo que el cargo no es del todo infundado, y no me pesa de ello. ¡Ay del pueblo que no tiene fe en sí mismo! ¡Para ése no se han hecho las grandes cosas! ¿Cuánto no habrá podido contribuir a la independencia de una parte de la América la arrogancia de estos gauchos argentinos que nada han visto bajo el sol mejor que ellos, ni el hombre sabio ni poderoso? El europeo es para ellos el último de todos, porque no resiste a un par de corcovos del caballo…”

  “Si lo hubiéramos dejado, Artigas h ubiera sido nuestro Bolívar”, dice en otra parte de su publicación máxima. “A los hombres se los degüella, a las ideas, no”, a su vez. Sombra funesta de Facundo, voy a evocarte, abre uno de sus reediciones. ¡Miércoles, che!

.

  Ocupado el Estrecho de Magallanes por los chilenos, con aplauso sarmientino, cabe preguntarse de qué estaba hecha la argentinidad del Padre de las aulas. Para cuando se dio cuenta, ya era tarde.

.

Don Juan Manuel

Don Juan Manuel

.

De la tercera a la cuarta coalición.

      Las coaliciones cambian con los meses pareciera. No lo crea tanto. Hubo una sola coalición duradera y siniestra que cambiando algunos actores le puso nombre a la primera, a la segunda, a la tercera y a la cuarta. Las une el fin común, el ‘espanto’: Abajo la tiranía. Lo que vendría después se sobreentiende.

    La tercera Coalición se inició con la recuperación de Corrientes para los antirrosistas. Y si con la caída de los farrapos pareció perder un aliado ganó otro. En marzo de 1845 Fructuoso Rivera comanda tropas coloradas, riograndesas y… brasileñas. Eran los tiempos del gabinete saquarema y Pimienta Bueno andaba tejiendo diplomacia imperial. Entran en el juego Madariaga, Paz y Carlos Antonio López. Y se sospecha que también Urquiza. Para esos meses estaba lista la agresión al Plata por parte del eje Londres–París. La coalición, entonces, se les debería sujetar. Por eso el prudente alejamiento brasileño. No se iba a la guerra para que los frutos se los llevaran otros.

.

    Así los tantos, Rivera fue a la guerra con entusiasmo y nuevos bríos, perdiendo un sostén pero ganando otros. Con mucha mala suerte para él. El 27 de marzo el general Urquiza lo destrozó en India Muerta. La causa colorada estaba perdida. Al exigir Oribe la entrega de Montevideo, llegó el ultimátum anglo/francés. El 30 de julio los comisionados Ouseley y Deffaudis recibieron los pasaportes. Era la guerra que no esperaban las partes pero a la que se jugaban entero. Era la cuarta coalición.


 

[1] De los estudios de la Época de Rozas queda un dato paradójico. Las dificultades del Restaurador para conseguir momentos de paz en la República y en su vida personal. No pasó un solo día donde la sensación que todo el Sistema se le desmoronaba debido a algún caudillo que tenía la poco feliz idea de contravenirlo auxiliándose en la voracidad de los agentes extranjeros. No hubo paz en la Confederación Argentina veinte años, no porque Rozas fuera un terco patriótico. Sino porque carecían de patriotismo genuino sus adversarios, como bien decía San Martín.

2 comentarios

    Trackbacks

    1. OBLIGADO. | ¿VALE LA PENA SER ARGENTINO?
    2. #ROZAS. La Soberanía Nacional. Combo de notas. | ¿VALE LA PENA SER ARGENTINO?

    Responder

    Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

    Logo de WordPress.com

    Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

    Google+ photo

    Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

    Imagen de Twitter

    Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

    Foto de Facebook

    Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

    Conectando a %s

    Mis Mentiras Favoritas

    Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

    Una chica trotamundos

    CONSEJOS E HISTORIAS DE UNA CHICA VIAJERA

    Pájaro Rojo

    El blog de Juan Salinas, (a) "El Pájaro", "Beto", "Juanjo", etc

    Ateneo del encuentro

    Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

    Proyecto Vertientes

    El Blog del Río Paraná

    HISTORIA Y DOCTRINA DE LA UCR

    Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

    ESA VIEJA CULTURA FRITA

    Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

    Jose Luis Muñoz Azpiri

    Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

    A %d blogueros les gusta esto: