Carlos Pistelli

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Historia de Santa Fe (1851-1880), La Confederación de los de Adentro.

Un Caudillo, Popular, con prosapia liberal. 

UrquizaDesde 1841 gobierna Entre Ríos. Sabe de la importancia de su provincia en las contiendas bélicas que tiene la Confederación. Y sabe, más todavía, de la importancia capital de su renombre militar como primer jefe de los Ejércitos Argentinos. Juega, es un gran jugador; Truquea entre cuchillas que le adoran como a ninguno; Despierta pasiones indescriptibles, y no hay mujer que se le resista. Es vanidoso, le gusta el dinero, pero ama a su Pueblo. Cumple tareas de agente federal de Rosas, y cuando puede, porque la guerra lo consume todo, diagrama un gobierno progresista en tiempos autocráticos. Le gusta el buen vivir, y en 1848 empieza a construir su famoso Palacio en San José. Sabe de negocios. El tasajo busca mercados en el mundo, e instala saladeros que renombrados políticos futuros administran. Sabe que la educación es una inversión futura para los pueblos, y manda fundar el Colegio de Concepción, el tercer colegio en importancia de la República. Es un Caudillo, Popularísimo en su Provincia. Pero también anduvo preso por masón y unitario, y tiene sus ribetes de liberal. Es una combinación perfecta para el país que viene. Se ha comportado con doblez cuando la Agresión AngloFrancesa. ¿De qué lado estará Urquiza cuando la Confederación inicie su postergada guerra con el Imperio Brasileño?.

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    El 20 de Febrero los vencedores de Morón desfilan triunfantes en Buenos Aires. Una Bandera Imperial, corona la victoria. Justo José de Urquiza conduce las tropas, con gesto adusto, serio y desafiante. Se ha metido en un berenjenal, que nunca había imaginado.

https://carlospistelli.wordpress.com/2016/01/08/historia-de-santa-fe-1851-1880-las-rodriguez-del-fresno/

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Santa Fe en tiempos de Guerra.

   Manda Pascual Echagüe, gobernador progresista en tiempos difíciles. Sin la capacidad y el talento de su convecino Urquiza, a quien ha protegido de López y de Rosas. Viene de familia de abolengo, su familia es de las destacadas en Santa Fe. Doctor en Teología, sus dotes naturales para la administración, y su status social, no le impiden beber ginebra en mate, mezclarse con la chusma. Ha fundado La Paz y Diamante, ha sido el adalid de la política educativa de don Estanislao. Secretario de éste, gobernador entrerriano a una orden de López, se pelea con su viejo amigo, y se recuesta en don Juan Manuel. Cansado de mascarilla Juan Pablo López, hermano del Brigadier, llega 1841 y Rosas lo reemplaza con Echagüe, quedando Urquiza a cargo de Entre Ríos. Santa Fe gana en un gran gobernante, pero pierde la autonomía lograda en aquellas jornadas aciagas con Mariano Vera y José Artigas.

Pascual Echague

             ECHAGUE

  Echagüe cumple su papel con patriotismo. Es puntal de Rosas. Es sostenedor de Lucio Mansilla en la guerra contra la invasión anglofrancesa, una canción lo recuerda. Y cuando Urquiza, ante una defección del propio don Juan Manuel, cruza el charco camino a Buenos Aires, Echagüe se retira sin luchar. Se va en el barco con el Restaurador. Han terminado sus días de oro.

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Domingo Crespo.

    Urquiza deja nombrar gobernador al hermano de su estrecho colaborador, don Domingo Crespo, concuñado, a su vez, de don Estanislao.

 Nacido en Santa Fe en 1791, Crespo venía de familia de prestigio. Hombre de López, será legislador consecuente del Caudillo, represetante de otros gobiernos en las reuniones del Litoral. ¿No les llama la atención que copiscuos lopecistas hayan sido todos antirrosistas?. A mí, que quieren que les diga, sí. Crespo se raja cuando llega Echagüe, pero vuelve invitado por éste. Cumple rol esporádicos en el gobierno de don Pascual. Se hace amigo de dos figuras prominentes: De Urbano de Iriondo, yerno de Francisco Candioti, con quien cumplió papel en tiempos de López, y con el coronel Ignacio Comas, casado con una hija de Estanislao: ¡La provincia nobiliaria de López!.

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    Suena el clarín. Don Urbano, don Domingo, Comas, Ricardo Aldao, otro sobrino de López, se ligan al “Pronunciamiento”. El hijo mayor de Crespo, comerciante, cuenta entonces estando en Buenos Aires:

” (…) vio un día lluvioso en que había formación en la Plaza de la Victoria, a un hombre que jinete en un caballo zaino se había refugiado bajo las arcadas de la Recova Vieja; no vestía ropaje con dorados galones ni sombrero elástico como los generales que lo rodeaban, sino gorra y casaca; preguntó quien era y supo que ese hombre era contra quién redirigía la conspiración de su padre: Juan Manuel de Rosas”.  (Memorias de Ignacio Crespo).

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     Los vecinos lo eligen gobernador interino, que luego ratifican con mandato hasta 1855. Será un puntal de Urquiza en la obra constitucional que se avecina.

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Gobierno de Crespo.

    Participa del Acuerdo de San Nicolás: Se convoca a reunión general constituyente, Urquiza es Director de la Confederación. En septiembre empiezan a llegar los congresales a Santa Fe, ciudad elegida para las deliberaciones.

  Sarmiento no trepida en epítetos: Todos los congresales son parte de la comitiva oficial de Urquiza al abandonar Buenos Aires. Son tiempos agitados. Buenos Aires se rebela a la Confederación. Urquiza se refugia en Entre Ríos, derrotado miserablemente. Los congresales se la pasan truqueando, tomando mates en los altos de la alfajorería Merengo. Crespo se agarra la cabeza.

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    Es que otra vez Santa Fe tiene papel crucial en la guerra y ruptura por su ubicación territorial. Su casa es centro de tertulias, chismes, pasiones, debates, rivalidades. Crespo busca congeniar ánimos desbordados. Juan Pablo López conspira para deponerlo. Se rompe el partido federal, lopecista y urquiciano. Liberales se irán con Crespo y la familia de su mujer. Populares se van con Mascarilla. Que las polleras no se metan entre las botas. Los hijos de Estanislao se van con el tío Caudillo.

   Crespo se siente saturado. Manda elegir Jefe Político de Rosario a una promisoria figura, casado con una de sus sobrinas: Nicasio Oroño, hijo de un oficial lopecista antirrosita: ¡Otro más!. Firma un acuerdo con Aarón Castellanos, por intermedio de su ministro y convencional Manuel Leiva, viejo tertuliano de Domingo Cullen. Será el inicio de lo que la Historia denomina “La Inmigración”.

<NOTA AL PIE: Cómo si la inmigración no se iniciara antes: ¿Acaso los padres de Belgrano y de Castelli, oriundos de Italia, no se conocen y se hacen amigos en el barco que los trae al Plata?. Lo que sí, se ha convertido en política de estado, que es distinto>.

 La provincia recibe a Urquiza. Hay Constitución, hay Gobierno, hay Confederación. Aquella síntesis de Urquiza, se hace carne en el páis. Caudillos, liberales, populares, se ligan entre sí versus la extranjerizante Buenos Aires mandada por el clan de Valentín Alsina. Interminables conflictos que impiden todo tipo de acuerdo hasta llegarse a un status quo acomaticio y vacilante.

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   Crespo está cansado, viejo, deglutido por los problemas. Y resuelve sucesor: Uno de sus sobrinos: José María Cullen.

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Gobierno de José Ma. Cullen.

    El 12 de febrero asume el hijo del “Gallego”. Su cuñado lo aplaude desde Paraná, Juan Ma. Gutiérrez. Recrudecen los conflictos entre Confederación y Estado porteño. Urquiza necesita manos hábiles y militares al mando provincial. Y por ende, Cullen declina en López, quien vuelve al poder tras quince años, en la asonada del 18 y 19 de julio de 1856.

  Cullen siguió la ‘política liberal’ de su tío político. Urquiza lo tironea, porque lo ve juegueando la carta de la Coalición con Buenos Aires, siguiendo al viejo Carril, a la sazón vicepresidente de la República. Lo ve Quesada, quien fue su secretario, al viejo ‘lingotes’, apodo que le puso Rosas cuando su ministerio en tiempos de Rivadavia: De Octubre a Abril, la Confederación la manejaba el Vicepresidente. Entonces era soberbio, ejecutivo, miraba por encima de la espalda; Todo eso cambiaba cuando el Presidente se presenta en Paraná el 1° de Mayo. Entonces se vuelve sumiso, rastrero, un cobarde. 

  Cullen se recuesta para mandar en su cuñado, José Nicasio Oroño. No era solamente éste jefe municipal rosarino, sino de todo el sur provincial. Urquiza, quien le ha nombrado administrador de saladeros, y tiene negocios como socios con él, le guarda estima y confianza. Ese hombre es crucial en la frontera con Buenos Aires, y le presta lealtad condicional. Rosario se embellece, la Provincia no se queda atrás: “una administración ordenada” la ve Miguel Ángel de Marco, padre,(1). “Entre sus logros se cuentan la organización de la contribución territorial (…) la organización del Poder Judicial; la adopción del código de comrcio español de 1822; la construcción de puentes y escuelas“.

  (1) Historia de Santa Fe, Librería Apis Rosario, 1992, página 81 y subsiguientes).

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    En 1856 se reforma la Constitución. 16 diputados compondrán la Legislatura, seis por el departamento la capital, seis por Rosario, 2 por San Gerónimo y dos por San José. La importancia de Rosario crece de la mano de Urquiza. El 24 de agosto la jura López. Con ella gobernará los siguientes años.

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Gobierno de Juan Pablo López.

    La viruela había hecho estragos en el rostro horripilante de López. Por eso el apodo que le pone Rosas. Ha conspirado desde la muerte de su hermano como si le fuera la vida. Con Rosas, contra Cullen, padre; Contra Rosas; sin Rosas; con Urquiza, contra Crespo y el hijo de Cullen; preso unas veces, libre otras, al servicio de intereses foráneos, con éste, con aquel y por allá también. No con eso significarle éxitos en su empresa.

  Fue a cumplir el papel de gendarme de la Confederación. Delega el gobierno en Seguí, hijo de un viejo secretario de López, una de las esperanzas rosistas. Las cuestiones militares las maneja con su sobrino Rosendo María Fraga, casado con una hija de don Estanislao. ¡¡Podéis creed que el actual Rosendo Fraga lleve sangre de don Estanislao en sus venas!!. Me caigo y prefiero quedarme tirado.

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     En 1856 nace Esperanza, la primera localidad de la inmigración gringa. Cambia Santa Fe.

  No le faltaban talentos a López, pero tampoco le sobraban. Era un héroe de la Guerra de la Independencia: Fue soldado de Belgrano en Paraguay y en el Norte, donde participa en la batalla de Salta; En campañas contra los indios; Siguiendo a don Estanislao donde fuera; Jefe de Rosario; y en casi todas las batallas al servicio del antirrosismo. ¡Hacía 46 años que estaba metido en barullos!. Y en su gobierno repitió la gestión progresista del hermano: “(…) condujo con acierto la administración, aumentó ostensiblemente el presupuesto para la instrucción pública y la administración de justicia, puso en vigencia el Protomedicato, para bregar por la salud y la higiene pública, y fundó Las Piedras (Va. Constitución)” (De Marco, obra citada).

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Rosario, florece una nueva etapa.

    El villorio destruído por Juan Ramón Balcarce en enero de 1819 florece como nunca. Don Estanislao le da el título de villa en 1823, pero será después de Morón, que los brasileños llaman Caseros, que despega.

  Al 1851 contaba con aproxidamente 3mil almas. El Censo provincial de 1858 ya le da 9785 almas, superando a la propia capital. La secesión la ha convertido en el Puerto de salida de los productos provinciales. Dice el mitrista historiador Juan Álvarez, en su célebre Historia de Rosario, “Con río cerrado al comercio exterior, pobreza y atraso; con río abierto, prosperidad y cultura”. Siempre que la mirada del historiador priorice comercios y escuelas abiertas en detrimento de pueblos atrasados y muertos de hambre, uno aplaude estas palabras. Pero cuando la cultura comercial colonizada de los tiempos posteriores a Urquiza, que coinciden con el crecimiento sideral de Rosario, no llegue si no a pocas manos, le salta a la yogular la Historiografía Popular de una Nación. Pepe Rosa y Eduardo Galeano desmienten a Álvarez. Santa Fe producía astilleros que construían barquillos que iban y venían por el Paraná. Astilleros de capital provincial que a partir de 1853 se arruinan. Porque llega el capital brasileño a rolete. En 1856, año que la Confederación decreta la “Ley de derechos diferenciales”, llegan a Rosario seis mil quinientas carretas y diez mil mulas cargadas (De Marco). Todo producto que viene de ‘arafue’ pagaría aranceles ordinarios. Pero si las mercaderías tocan Buenos Aires y Montevideo, sufrirían un incremento arancelario del 30%. Rosario despegó.

  Nunca he sido, como estos historiadores que surgen del seno de mi ciudad para prestar rastreramente devoción a Buenos Aires, cultor del enfrentamiento con la ciudad de Santa Fe. A mi condición nativa de argentino, le sigo con la de santafesino, orgulloso, y la de rosarino apasionado. He recorrido mi provincia y puedo jurarles que se ve en ella el reflejo de épocas pasadas que invitan a mejorarla. Que botarates y atorrantes andan sueltos, eso nadie lo niega, y no es propiedad exclusiva de mi bastardeada provincia, Bastardeada por los medios que responden dócilmente a la oligarquía portuaria. Santa Fe, y Rosario en ella, se alza en la República como ejemplo de cultura popular, federalismo democrático, y cuna de la Patria: Porque sin Bandera, muchachos, no tendríamos símbolo que nos diferencie del resto de las naciones del globo. Pobre de ustedes que no han nacido para degustar un liso, un chopp santafesino, y recorrer las siluetas del Paraná, los ríos interiores, y los sueños constitutivos de Nación que hemos tenidos los federalistas de Santa Fe.

 Y Urquiza, aún con sus defecciones, era de los nuestros.

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    Urquiza amaba Rosario, y Rosario le tributó correspondencia. A don Justo, Rosario le debe su despegue. El 25 de diciembre de 1851 los rosarinos se levantaron en pos del paso del Ejército Libertador. Una calle que desemboca en el Monumento a la Bandera, que da esquina y nombre a la ubicación histórica del Estadio Gabino Sosa en el corazón de Tablada, llevaba su nombre (25 de Diciembre). Con el regreso de los restos de don Juan Manuel, legisladores le pusieron el nombre Brigadier General…

 Está bien, y no me voy a quejar. Pero en junio de 2015 vino a mi ciudad un historiador de esos porteñistas y rosistas arribistas a hablar de Artigas. Fue de lo que menos habló, ponderando a una Presidencia que a los dos días de ser derrotada acabó matando como a traidora de su pueblo. No soy quien para meterme en sus contradictorias convicciones. Pero sí que acusó a Urquiza de traidor en mi ciudad. Y eso no. Se abrió un debate caliente en el que defendí la figura del Castellano: ¡Yo, justo yo, el terrible desalmado con Urquiza, que le puso a su hijo Simón en honor a Luengo!. Pero a verdades históricas me someto con nobleza, con instinto popular, y un intento de honestidad intelectual que busca serlo a prueba de balas. No es Urquiza de mis preferidos ni muchos menos en la historia nacional. Pero no he de negarle su rol, su capacidad, y la herencia que ha dejado a todos los argentinos:

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   Una Constitución, que no es poco, y una Ciudad, que es, para mí, la más grande del mundo.

urquiza

URQUIZA.

8 comentarios

  1. Norberto Briggiler

    ¡Brillante! Prácticamente impecable, como la definición “A mi condición nativa de argentino, le sigo con la de santafesino, orgulloso, y la de rosarino apasionado”. Así es como debe ser, como somos muchos santafesinos de la Vera Cruz. Condición nativa de argentinos, orgullosos de nuestra provincia y apasionados de Santa Fe de la Vera Cruz (la única diferencia es que nosotros somos más apasionados, lo demuestra el fútbol que es un buen paralelo de la historia de las sociedades humanas).
    Aprendí un montonazo, y me saqué muchas dudas aunque al que tenía un hijo en cada rancho tagüé no le doy tanta estatura,
    Queda una duda porque a usté es el primero que leo que llama Morón al combate de Caseros. Hoy día llevan esos nombres dos localidades cercanas pero distanciadas 8 km Hay un arroyo Morón, que se me pierde en la maraña de entubaciones. Alguna razón debe tener y quiero aprenderla.
    En lo de inmigración tiene razón pero le falta lo más importante. Muchos hablan que comenzó en 188o, lo que es un claro error porteño, porque empezó mucho antes. Pero lo suyo da margen para una pendiente resbaladiza. Si Belgrano y Castelli son ejemplo de inmigración, también lo serían los descendientes de la manga de españoles que vino con Pedro de Mendoza o el gallego que se le ocurra que llegó acá entre 1500 y pico, y alrededor de 1800. Es cierto lo que usté dice de que se ha convertido en política de estado pero es insuficiente. En 1856 se inicia una explosión en la inmigración y se produce lo que un marxista describiría que la cantidad se convierte en calidad. Hasta 1856 el agua se calentaba lentamente, pero en 1856 llegó a 100º y comenzó a hervir. Lo de política de estado tiene relación con un intríngulis que no lograré entender porque cuentan como colonia la llegada de unos 10 o 20 campesinos suizos a una ciudad importante del Estado de Buenos Aires. Hablan de una colonia suiza en Baradero, perp deberían hablar de que llegó un puñado de suizos a Baradero. Como política de estado me parece una joda. En cambio, en la Confederación Argentina hubo algo totalmente distinto. En 1856 se funda Esperanza, de lejos la más importante. En 1857 se funda San José en Entre Ríos porque en Corrientes los rechazaron y Urquiza no los quiso dejar escapar, En 1958 se fundan San Jerónimo Norte (30 km al sur de Esperanza) y San Carlos Sud (también unos 30 km al sur de San Jerónimo Norte. Esta primera tanda estaba constituida mayoritariamente por suizos que expandieron rápidamente el territorio provincial fundando colonias a costa de los mocovíes Ejemplos de colonias fundadas: Grütly, Humboldt, Helvecia, Franck, Lehmann. etc). Después vinieron piamonteses que dieron mayor impulso a la inmigración, fundando Rafaela, Nuevo Torino, Humberto Primo, Felicia, etc)

    • Carlos Pistelli

      Estimado Norberto, le agradezco el comentario y que coincidamos en la pasión provincial. No faltará ocasión para tributar tamaño cariño santafesino levantando las copas de un chopp.
      Con respecto a eso de Morón, Caseros, Puente de Márquez, Es verdad, los tres lugares no distan si no unos kilómetros, y el arroyo Morón surca esas veredas. Lo de “Morón que los brasileños llaman Caseros”, se debe a que el primer parte que Urquiza escribe sobre la batalla, llama al encuentro en Morón. Tal vez un error del Castellano, tal vez cambiado porque los brasileños combaten precisamente en los campos de un tal Caseros, donde hoy queda, si no me equivoco los campos del Palomar, sede del Ejército Nacional. Podríamos decir que el Imperio Rosista nació y murió en esas localidades.
      No me cae Urquiza. Pero hace unas semanas escribí unas líneas que atestiguan mi intento por desentrañarlo del apodo de traidor: El Urquiza-HOMBRE, no puede desprenderse del Urquiza-SÍMBOLO: Símbolo de las victorias provinciales contra la Aduana y Puerto de Buenos Aires en dos grandes batallas. Ha defeccionado de la Confederación en la guerra con el Brasil como lo hará en Pavón. Pero eso no quita esos años que van desde 1852 a 1861. La posibilidad de otro país, que el Castellano no se animó a culminar en obra duradera.

      • Norberto Briggiler

        Gracias. Y yo le debo hacer un gráfico donde claramente se ve que cerca de 1860 hay un punto de inflexión en la tendencia En realidad se ven también se ven otros cambios de tendencia todo asociados a migraciones importantes por causas político-económicas en algún lugar del mundo. Tener buenos datos y habilidad para “ver” en gráficos muchas cosas es una deformación profesional que tenemos los ingenieros.

  2. Prudencio Martínez Zuviría

    Estimado amigo don Carlos.
    Muy bueno el trabajo publicado, le debo confesar que me hizo ruido, algo que escribió en el interesante artículo, uno puede o no estar de acuerdo con cual o tal cosa, pero de ahí a descalificarlo, no. Me pareció interesante y enriquecedor, pero me hizo ruido como le comento, cuando habla del general don Justo José de Urquiza, una de las figuras más enigmáticas y contradictorias de la historia argentina, y más cuando hace referencia a la llegada a su ciudad, de un porteñista y rosista arribista.
    Debo querido amigo a fuer de ser sincero que yo soy bien porteño y rosista, porteño por haber nacido en Buenos Aires, y rosista, porque ante todo he leído, conocido y aprendido la historia y la vida de don Juan Manuel de Rozas, y como segunda opción, esa ya no me compete a mí, he nacido dentro de la familia de Rozas, pero no por ello me hace ser admirador de su figura. Mi madre doña Celia Ortiz de Rozas de Martínez Zuviría, era hija de don León Ortiz de Rozas, quien a su vez era bisnieto del general don Prudencio Ortiz de Rozas, hermano menor de don Juan Manuel, es decir, sobrino bisnieto del Restaurador.
    Pero no por eso tomo cartas en el asunto.
    Tambien le diré que una gran parte de mi sangre es santafesina.
    Yendo a la figura de don Justo José de Urquiza, debo decirle y con respeto, que si en esta querida patria, hubo una historia de traiciones, el que se lleva los laureles es el entrerriano don Justo José.
    Cuando Rozas en el año 1851 tiene en sus planes declararle la guerra al Brasil, ya que se venía la unificación de la provincia oriental, es decir, del Uruguay, sabía el Restaurador que contaba con un ejercito importante, las provincias federales y por sobre todo con las lanzas de la poderosa caballería entrerriana, al mando del gobernador don Justo Jose de Urquiza, una de las primeras espadas y el jefe del ejército en operaciones de la confederación Argentina.
    El emperador del Brasil, don Pedro II, apoyado en su excelente cancillería Itamaraty, sabia que no podía hacerle frente a la Confederación Argentina en una guerra. Por ello aconsejado por sus excelentes diplomáticos y hombres de estado, decide ver como quebrar el poder de Rozas, y hombre astuto y maligno don Pedro II, lo consigue.
    Todos los años Rozas presentaba su renuncia a representar a las provincias que conformaban la Confederación Argentina en las relaciones exteriores. En el año 1851, cuando Rozas presenta su renuncia, Urquiza se la acepta, y ese mismo año el 29 de Mayo de 1851, firma secretamente en la ciudad de Montevideo un tratado, con el Brasil, con el Uruguay y él representando a la provincia de Entre Ríos la cual gobernaba, sabiendo Urquiza que Rozas le declararía la guerra al Brasil, la traición estaba consumada.
    Ese tratado se llamó “Tratado de Montevideo”, y sin dudas allí nació lo que luego se conoció con el triste nombre de “Triple Alianza”, la que ataco en el verano de 1864 la heroica ciudad uruguaya de Paysandú, sobre el río Uruguay y frente a las costas entrerrianas, los pagos de Urquiza. Los mismos países, la misma gente.
    Dicho tratado de Montevideo, creado por la ingeniosa mente del imperio del brasil, decía en su artículo 15°:
    “Artículo 15.- Aún cuando esta alianza tenga por único fin la independencia real y efectiva de la República Oriental del Uruguay, si por causa de esta misma alianza el Gobierno de Buenos Aires declarase la guerra a los aliados individual o colectivamente, la alianza actual se tomará en alianza común contra el dicho Gobierno, aún cuando sus actuales objetos se hayan llenado, y desde ese momento la paz y la guerra tomarán el mismo aspecto. Pero si el Gobierno de Buenos Aires se limita a hostilidades parciales contra cualquiera de los Estados aliados, los otros cooperarán con todos los medios a su alcance para repeler y acabar con tales hostilidades. ”
    Y continuaba diciendo en el artículo 16°:
    “Artículo 16.- Dado el caso previsto en el art. Anterior, la guarda y seguridad de los ríos Paraná y Uruguay será uno de los principales objetos en que se debe emplear la escuadra de S.M. el Emperador del Brasil auxiliada por las fuerzas de los Estados aliados.”.
    Indudablemente, el mismo estaba hecho para provecho del Brasil, simplemente lo compraron al general Urquiza, como demostraremos más adelante en las propias palabras de don Domingo Faustino Sarmiento, en la célebre “Carta de Yungay”, y tanto es así que sabiendo el emperador don Pedro II que Rozas le declararía la guerra, con esto conseguía partir por el medio al ejercito de la Confederación Argentina y con Urquiza como aliado podía llegar a Buenos Aires, teniendo de su lado la excelente caballería entrerriana, que pertenecía la Confederación Argentina, pero gracias a la traición de Urquiza, la misma pelearía, como lo hizo en los campos de Caseros junto a la bandera imperial del Brasil.
    Y para más muestras, los ríos interiores de la República Argentina, que tanto defendió Rozas contra las escuadras anglo-francesas, en la Vuelta de Obligado, Tonelero, San Lorenzo y el Quebracho, eran entregados a los barcos imperiales, como se los entregó en los prolegómenos de la oscura noche de la traición de Caseros.
    En 1851 El imperio de Brasil se caía a pedazos por sus propias luchas internas (abolición de la esclavitud entre otras), comprometido en una declaración de guerra con la Confederación y en una guerra perdida antes de iniciarse, como último recurso para dar vuelta su comprometida situación, le hace llegar a Urquiza una propuesta de alianza o al menos que se mantenga al margen de la lucha. Urquiza “ofendido en su honor” le contesta por escrito al Imperio, haciendo además publicar su nota en el periódico El Federal Entre-Riano” :

    “Yo, gobernador y capitán general de la provincia de Entre Ríos, parte integrante de la Confederación Argentina y general en jefe de su ejército de Operaciones que viese a ésta o a su aliada la República Oriental en una guerra en que por este medio se ventilasen cuestiones de vida o muerte vitales a su existencia y soberanía…..¿ como cree, pues el Brasil, como lo ha imaginado por un momento, que permanecería frío e impasible espectador de esa contienda en que se juega nada menos que la suerte de nuestra nacionalidad o de sus mas sagradas prerrogativas sin traicionar a mi patria, sin romper los indisolubles vínculos que a ella me unen, sin borrar con esa ignominiosa mancha todos mis antecedentes ?……Debe el Brasil estar cierto que el general Urquiza con 14 o 16 entrerrianos y correntinos que tiene a sus órdenes sabrá, en el caso que ha indicado, lidiar en los campos de batalla por los derechos de la patria y sacrificar, si necesario fuera, su persona, sus intereses y cuanto posee”
    Y no contento con la sola respuesta, en el mismo periódico “El Federal Entre-Riano” hace publicar el editorial:
    ” …Sepa el mundo todo, que cuando un poder extraño nos provoque, ésa serla la circunstancia indefectible en que se verá al inmortal general Urquiza al lado de su honorable compañero el gran Rosas, ser el primero que con su noble espada vengue a la América”.
    Acto seguido, y patacones de por medio, se pasa al enemigo con todo el ejército de la Confederación, dándole así una victoria al Brasil, que sin imaginarlo, tenia la revancha de Ituzaingo, ganando por medio de la “diplomacia” y las armas argentinas, una guerra que ya estaba perdida.
    Fue tan alevosa la traición de don Justo José, que ni los brasileros lo podían creer, y Pontes (diplomático brasilero) preguntaba: “¿ Pero obrará Urquiza de buena fe”? ….no será una comedia entre él y Rosas? …….!!!! El general de los ejércitos de la Confederación …..!!!! No lo podía creer, la traición de Urquiza a la Confederación Argentina fue el milagro de Braganza, el milagro del imperio del Brasil.
    El Marqués de Caxias, jefe de las tropas brasileñas en Caseros, informa al ministro de guerra Souza de Melo: “La 1º División, formando arte del ejército aliado que marcho sobre Buenos Aires, hizo prodigios de valor recuperando el honor de las armas brasileras perdido el 27 de febrero de 1827 ” .(Es decir, se refiere a la batalla de Ituzaingó, victoriosa para las tropas argentinas) No es de extrañar entonces que, a pesar de que la derrota de Rosas fue el 3 de febrero, el ingreso triunfal de las tropas de la alianza argentino-brasilera y uruguaya, se haya producido recién el 20 de febrero. Sin duda se trató de una imposición de los brasileños que Urquiza acató.
    El jefe argentino pareció arrepentirse e inconsultamente decide que el desfile se haga el 19, pero su par brasileño se mantiene firme: “A victoria desta campaha e uma vitoria de Brasil, e a Divisao Imperial entrará em Buenos Aires com todas as honras que lhe sao devidas quer V.Exia ache conveniente o nao”
    El Brasil fue la segunda potencia, después de los ingleses, que desfiló triunfante por Buenos Aires. Después de “a Batalha de Monte-Caseros”, las tropas de Dom Pedro II. demoraron su desfile por las calles de Buenos Aires desde el día 3 hasta el 20 de febrero para poder conmemorar así con la derrota de la Confederación lo que se llamó «el desquite de Ituzaingó» a los 25 años de la derrota imperial. Caxias remitió el 12 de febrero de 1852 el parte de batalla a su ministro de Guerra, Souza e Mello: «… Cúmpleme comunicar a V. E., para que lo haga llegar a S.M. el emperador, que la citada 1a. División, formando parte del Ejército Aliado que marchó sobre Buenos Aires, hizo prodigios de valor recuperando el honor de las armas brasileñas perdido el 20 de febrero de 1827.»
    Urquiza quiso impedir la entrada triunfal del Brasil en Buenos Aires el 20 de febrero —tal vez ilustrado por alguien a último momento— pero sus jefes imperiales lo echaron con cajas destempladas. Manuel Marques de Souza, vizconde de Porto Alegre, le respondió a Urquiza con desaire: “A Vitoria desta campanha e uma Vitoria de Brasil e a divisao imperial entrara em Buenos Aires com todas as honras que lhe sao devidas quer V.Excia, ache conveniente o nao” (Gustavo Barroso, A Guerra do Rosas). A algunos historiadores poco informados sobre Caseros, que sonríen con indulgencia al encontrar que en los libros de historia brasileños se llame vencedor de Monte Caseros al brigadier Marques de Souza, vizconde de Porto Alegre, Gustavo Barroso contestaba:
    “… nosotros estamos en el Brasil en la dulce ilusión de que la División brasileña de Manuel Marques de Souza fue la que decidió en verdad la batalla de Caseros. Y aún cuando su papel no hubiera sido el principal, el Vizconde de Porto Alegre fue uno de los vencedores de la guerra y pudo ser llamado por Jourdan vencedor, sin exagerar, como lo hace. Sabemos perfectamente que no habiendo derrotado nunca un general argentino nuestras tropas en los suburbios de Río de Janeiro, y desfilado en ésta triunfalmente con sus tropas a banderas desplegadas, al compás de la música, aunque fuera junto a revolucionarios nuestros, no es nada agradable para nuestros amabilísimos vecinos que el Vizconde de Porto Alegre haya conseguido esa gloria (Gustavo Barroso, A Guerra do Rosas).
    No caben dudas de que Barroso, por lo menos en su última frase, tiene razón. Urquiza, según Sarmiento, 13.10.1852, comprado por el Brasil , nada tenía que decir y sólo obedecía, como vimos: «quer V. Excia. ache conveniente o não.» Caxias y el Marques de Souza quisieron llevarse de Buenos Aires los trofeos de Ituzaingó que se guardaban en la catedral. Urquiza tuvo que aceptar en primer momento, pero fue el emperador Dom Pedro II. quien se opuso: “«Tocar esas reliquias sería impopularizarse, justificar una sublevación del sentimiento, herir una legítima susceptibilidad nacional que al gobierno imperial no conviene»”, le habría dicho a Andres Lamas. (Pedro S. Lamas, Etapas de una gran política).
    Poco le duraría a Urquiza la alegría del triunfo traidor. Luego de fusilar, entre otros, a Chilavert, Santa Coloma y a todo el batallón de Aquino completo, (a los que dejó colgados por varios días de los árboles de Palermo) debió atrasar el desfile de entrada triunfal hasta el 20 de febrero, por exigencia brasilera para festejar al revancha de la batalla de Ituzaingo. Finalmente lo hizo de poncho y galera con cinta punzó y montado en un caballo con la marca de Rosas, y con el peor malhumor. En muy poco tiempo tendría las exigencias de brasil para que cumpliera los tratados de alianza (entrega de la banda oriental, las misiones orientales, el reconocimiento de la independencia paraguaya y la devolución de los “gastos de guerra”) También tendría encima a los ingleses que exigían la derogación de los tratados de Rosas, y a los unitarios que se sentían dueños de la revolución y empezaron a conspirar inmediatamente.
    En bando del 21 de febrero de 1852 restablece el uso del cintillo punzó y llama a los unitarios “díscolos que se pusieron en choque con el poder de la opinión pública y sucumbieron sin honor en la demanda. Hoy asoman la cabeza y, después de tantos desengaños, de tanta sangre, se empeñan en hacerse acreedores al renombre odioso de salvajes unitarios y, con la inaudita impavidez, reclaman la herencia de una revolución que no les pertenece, de una patria cuyo sosiego perturbaron, cuya independencia comprometieron y cuya libertad sacrificaron en su ambición”.
    Algunos días Después de Caseros (el día 9) y algunos días antes del desfile, se había producido un hecho significativo: Honorio, el representante del Emperador del Brasil, concurre a Palermo el día 9 para entrevistarse con el vencido de Caseros. Pero siente tanta repugnancia por los cadáveres que cuelgan por doquier, pudriéndose entre el follaje de los árboles, que decide regresar al día siguiente. Entonces se produce un áspero diálogo cuando el brasileño le recuerda las concesiones territoriales que Argentina debía hacer por el apoyo recibido.
    Urquiza, rabioso, responde que es Brasil el que le debe a él, pues “Rosas hubiera terminado con el Emperador y hasta con la unidad brasileña si no fuera por mi”…También… “Si yo hubiera quedado junto a Rosas, no habría a estas horas Emperador”
    Honorio (el brasileño) se retira ofendido. Pero días mas tarde recibirá la visita de Diógenes Urquiza, hijo de don Justo José, quien en nombre de su padre le pide 100.000 patacones y además “el compromiso de contar con esa subvención en adelante”, según informa Honorio a su gobierno. Y agregará “Atendiendo a la conveniencia de darle en las circunstancias actuales una prueba de generosidad y de deseo de cultivar la alianza, entendí que no podía rehusarle el favor” (Pacho O´Donnell; El Águila Guerrera). Urquiza fue “comprado” por el Brasil para que traicionara a su Patria en ese 1852 —cosa que atestigua el mismo Sarmiento, quien escribe el 13 de octubre de 1852 a Urquiza desde Chile y le enrostra:
    “Yo he permanecido dos meses en la corte de Brasil, en el comercio casi íntimo de los hombres de estado de aquella nación, y conozco todos los detalles, general, y los pactos y transacciones por los cuales entró S. E. en la liga contra Rosas. Todo esto, no conocido hoy del público, es ya del dominio de la Historia y está archivado en los ministerios de Relaciones Exteriores del Brasil y del Uruguay.” (…) “Se me caía la cara de vergüenza al oírle a aquel Enviado (Honorio Hermeto Carneiro Leão, o Indobregavel) referir la irritante escena, y los comentarios: “¡Sí, los millones con que hemos tenido que comprarlo para derrocar a Rosas! Todavía después de entrar a Buenos Aires quería que le diese los cien mil duros mensuales, mientras oscurecía el brillo de nuestras armas en Monte Caseros para atribuirse él solo los honores de la victoria.” (Domingo Faustino Sarmiento, Carta de Yungay, 13.10.1852)
    El Brasil fue la segunda potencia, después de los ingleses, que desfiló triunfante por Buenos Aires. Después de “a Batalha de Monte-Caseros”, las tropas de Dom Pedro II. demoraron su desfile por las calles de Buenos Aires desde el día 3 hasta el 20 de febrero para poder conmemorar así con la derrota de la Confederación lo que se llamó «el desquite de Ituzaingó» a los 25 años de la derrota imperial. Caxias remitió el 12 de febrero de 1852 el parte de batalla a su ministro de Guerra, Souza e Mello: «… Cúmpleme comunicar a V. E., para que lo haga llegar a S.M. el emperador, que la citada 1a. División, formando parte del Ejército Aliado que marchó sobre Buenos Aires, hizo prodigios de valor recuperando el honor de las armas brasileñas perdido el 20 de febrero de 1827.»
    En 1858 le escribía Urquiza a Rozas exiliado en Southampton: “Buenos Sentimientos le guardan los mismos que contribuyeron a su caída, no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el país y a los servicios muy altos que le debe y que soy el primero en reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle”. (Justo José de Urquiza. Carta a Rosas del 24 de agosto de 1858. Extraída del libro de Mario César Gras “ Rosas y Urquiza. Sus relaciones después de Caseros “. EDIC. Del Autor. Bs. As. 1948.)
    Años después de Caseros, la misma triple alianza nacida en la oscura y secreta firma, al amparo de una oscura logia masónica, mientras el general Bartolomé Mitre hacia la comedia de “la neutralidad”, el 16 de octubre de 1864 el imperio del Brasil invade el territorio Oriental con doce mil hombres al mando del general Mena Barreto, ocupando Cerro largo. El 28 de noviembre fue tomada la ciudad de Salto, siendo enseguida sitiada la ciudad de Paysandú, que resiste tenazmente la agresión.
    Ante la primera acción de guerra de la “Triple Alianza”, el ataque a Paysandú, Urquiza permanece impasible en Entre Ríos, ante el clamor de los federales entrerrianos que se salían de la vaina por acudir en ayuda de sus “hermanos orientales”. Muchos ya no confiaban de don Justo, y algunos cruzan el Uruguay, entre ellos Rafael Hernández, hermano del autor del Martín Fierro, quien salva milagrosamente su vida luego de la caída de Paysandú. “La heroica Paysandú” resiste por varios días el ataque de tropas muy superiores, incluido el bombardeo de la escuadra brasilera abastecida en pleno día en la rada de Buenos Aires por el gobierno de Mitre, quien se decía “neutral”.
    Pese a las declaraciones de “neutral” de Mitre, el Vizconde de Río Branco refiere lo siguiente:
    “En el primer ataque de Paysandú, nos faltaron municiones, y nosotros las fuimos a encontrar en los parques de Buenos Aires. En esta ciudad se establecieron hospitales en que fueron curados nuestros heridos. Nuestra escuadra pudo operar contre el gobierno oriental en las aguas de la República Argentina”(O´Leary.Hist.de la Guerra de la Triple Alianza.p.51)
    El padre Ereño le reclama a Urquiza: “Estoy llorando, Sor. Gral. de rabia y de desesperación a presencia del crímenes tan atroces que se perpetran bajo capa de libertad y civilización en el año 64” (Fermín Chávez. José Hernández, pluma y espada de la Confederación Argentina.)

    El jefe colorado le pide a Urquiza que le venda unos “caballos marca flor” que necesita, y don Justo le contesta el 16 de diciembre por intermedio de Melitón Lescano: “Nuestro amigo Enrique Castro me escribe pidiéndome unos caballos de mi marca y le contesto que yo no mando caballos marca flor a los aliados de los macacos”. Sin embargo el estanciero de San José no perdería la venta y en la carta a Lescano lo ordena que buscase diez o doce caballos “por ahí” y se los enviara al jefe colorado. Tampoco perdería el negocio de caballos con “los macacos” a quienes más tarde le vende prácticamente toda la caballada entrerriana.
    Estos hechos aberrantes ante la pasividad de don Justo abren más la brecha en las disidencias dentro del partido federal, y los testimonios de protesta por la actitud de Urquiza le llegan desde distintos lados, como la carta que el coronel Navarro le hace llegar desde Nogoyá:
    Mi querido general:
    Acabamos de saber con profundo sentimiento la toma de Paysandú y la muerte de sus principales jefes. Los atentados y crímenes que cada día cometen los infames brasileños, nos llenan de coraje y solo ansiamos el momento de vengar la sangre de los mártires de Paysandú.
    Los amigos creemos y esperamos que V.E. no podrá mirar con calma las bárbaros crímenes de los brasileros”
    Pero Urquiza se mantiene imperturbable y ya no se borraría de los oídos federales que observaban y escuchaban impotentes desde la otra orilla, el tronar de los cañones de Paysandú. Mitre le miente a Urquiza diciendo que no quiere la guerra, y le miente a la Nación Argentina ocultando una declaración de guerra que ya tenía en mano, para poder actuar como “país agredido”. Este ocultamiento premeditado puede consultarse en las investigaciónes históricas realizadas entre otros por José Maria Rosas y Fermín Chávez.
    El desprestigio de Urquiza ante los federales de Entre Ríos ya era grande, y ante la orden a López Jordán de convocar soldados para formar en el ejército para la guerra del Paraguay, los bravos entrerrianos se niegan a marchar hacia el norte, produciéndose rebeliones y dispersiones. Nuevamente don Ricardo López Jordán se lo dirá a Urquiza con todas las letras:
    “Usted nos llama para combatir al Paraguay. Nunca general, ese pueblo es nuestro amigo. Llámenos a pelear a porteños y brasileros. Estamos pronto. Esos son nuestros enemigos. Oímos todavía los cañones de Paysandú. Estoy seguro del verdadero sentimiento del pueblo entrerriano” (Chávez. Fermín. Vida y muerte de López Jordán.p.133)
    Los entrerrianos están dispuestos incorporase para hacer al guerra a “porteños y macacos”, pero se resisten a pelear contra paraguay, y las tropas convocadas por Urquiza, se desbandan en Basualdo y en Toledo.
    Lo más interesante de todo esto, y a lo que todavía no me he referido, es a la organización y participación de la masonería en todos estos temas. No olvidemos que todos o la gran mayoria de ellos fueron masones, Urquiza, Sarmiento, Mitre, Pedro II, el Baron de Maua, y los orientales, pertenecieron a la masoneria de sus patrias, y todos ellos fueron venerables y grandes maestres del grado 33.
    Estimado don Carlos, su trabajo me pareció muy bueno, como le comenté uno puede o no estar de acuerdo, siempre que el respeto y la caballerosidad esten de por medio. Concuerdo con usted en mucho de lo que he leído, he aprendido y me ha gustado. Como le puse en otro de sus excelentes artículos, llevo con orgullo mi sangre santafesina, mi abuela Matilde de Iriondo de Martínez Zuviría, era Hija de don Agustín de Iriondo Candioti, nietra de Urbano de Iriondo y bisnieta de don Francisco Antonio Candioti, por mis venas pasan entre otras la sangre de don Juan de Garay, Hernandarias y de muchas familias del viejo santa fe, Iturraspe, Freyre, Rodriguez del Fresno, etc. Muchas de ellas de cuna unitaria y otras de cuna federal, no por ellas con humildad y lejos de las humanas vanidades me siento orgullo de llevarla, lo que me une profundamente a la historia de mi querido Santa Fe. Y por esas cosas de la vida, como le he dicho, tambien la mitad de mi sangre es de los Rozas.
    Creo que la historia debe escribirse con pasiones y sin odios ni rencores, con respeto y verdad, decía el gran Papa león XIII “La primera ley de la historia es no atreverse a mentir; la segunda, no temer decir la verdad”.

    Lo saludo muy cordialmente y le agradezco sus aportes en el camino de la historia.

    Prudencio Martínez Zuviría

    Ftes:
    – Castagnino Leonardo Juan Manuel de Rosas. La ley y el orden
    – Castagnino Leonardo Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades
    – Castagnino Leonardo Guerra del Paraguay. La Triple Alianza contra los paises del Plata
    – Rosa, José Maria : Historia Argentina.
    – García Mellid, Atilio . Proceso a los falsificadores de la historia del Paraguay. Teoría.
    – Saldías, Adolfo . Historia de la Confederación Argentina.
    – Alcibíades Lappas: “La masonería Argentina a través de sus hombres”.(Bs.As.1966)
    – Chávez, Fermín. Vida y Muerte de López Jordan.
    – Coronado Juan, Misterios de San José.
    – Cutolo-Ibarguren. Apodos y Denominativos en La Historia Argentina.

    • Carlos Pistelli

      El arribista es un historisdor q empezó en el mitrismo solapado y ahors es rosista. X eso las palabras.

      • Prudencio Martínez Zuviría

        Entiendo querido don Carlos sus palabras, Sobre Urquiza podria hablar mucho, Rescato que se arrepintió de haber ayudado a los brasileros a derrocar a Rozas, y estan las pruebas, el tema que mas me apasiona y al que le he dedicado muchos años, es el de la masoneria, esa gran mentira, hijos de las tinieblas. Si bien don Justo lo fue y en el grado de venerable maestro grado 33, me quedan muchas dudas de su participación en ella. He estudiado mucho las abjuraciones, y es asombroso querido amigo, la cantidad que lo han hecho, comenzando por Mitre, Si le interesa tengo todos los datos y escribi un trabajo que me publico Gladius el año pasado, La masoneria oculta todo esto. Y son muchos. Abrazo grande.

      • Carlos Pistelli

        páseme esa nota!!

  3. Norberto Briggiler

    Según lo comprometido sobre Crecimiento de la población argentina, envío por separado como mensaje un archivo Crecimiento Población Argentina con gráficos, ya que estos espacios para comentarios no admiten estos gráficos

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