Carlos Pistelli

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

#MitoMitre. Genocidio o no en Paraguay.

  Hace unas semanas, producto de un artículo publicado en el periódico Los Andes de Mendoza, una seudo historiadora volvió a hacer gala de un don petardista y polémica, abusando de sus licencias de pobre conocimiento histórico, denunciando que “Lo de Paraguay (por la guerra 1864-1870) no fue genocidio”. Se abrió un debate ‘tuitero’ que involucró al mismísimo José Luis Félix Chilavert, y una sentenciosa historiadora argenta, quien dio duro a la petardista, pero manteniendo su postura: “No fue genocidio”. Algo fue, “pero no fue genocidio”.

 wp-image--1215518398

“Genocidio”.

.

            En una serie de artículos en donde intenté describir la famosa campaña al sur del general Roca, traté el tema, que transcribo entonces:

 Fue, o no fue, genocidio la campaña del General Roca.

   El debate histórico en el marco teórico ha sido harto argumentativo. ¿A qué se denomina genocidio?. En el marco del derecho, el término empezó a acuñarse con motivo del Holocausto perpetrado por el Nazismo. Fue un jurista polaco, judío, Raphael Lemkin quien expresó:

La puesta en práctica de acciones coordinadas que tienden a la destrucción de los elementos decisivos de la vida de los grupos nacionales, con la finalidad de su aniquilamiento.

 La ONU, en su resolución 96, reformulada dos años después, habla de

Artículo II

En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, cometidos con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:

a) Matanza de miembros del grupo;

b) Atentado grave contra la integridad física o mental de los miembros del grupo;

c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física total o parcial;

d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;

e) Traslado forzoso de niños del grupo a otro grupo.

   Está claro que la definición de “genocidio” es moderna. La ONU la estableció para el Siglo XX en adelante, pero no fue para atrás. Pero unas palabritas en el debate, el genocidio ha infligido grandes pérdidas a la humanidad en todos los periodos de la historia, llevó a los historiadores a los libros y a los documentos. Y ahí, el debate que no tiene final.

  El holandés Pieter N. Drost dice que genocidio es:

 la destrucción física deliberada de los seres humanos en razón de su pertenencia a una comunidad humana de cualquier tipo.

  El debate continuaba en el ámbito historiográfico. ¿Fue Hiroshima, ejemplo, un acto de genocidio?. Había que ampliar aquella definición jurídica de la ONU, y así llegamos a los autores Fran Chalk y Kurt Jonassohn:

 El genocidio es tipo de masacre de masa unilateral con la que un Estado u otra autoridad tiene la intención de destruir a un grupo al que el mismo perpetrador ha definido.

  Coincide el historiador francés Bernard Bruneteau:

  El interés de esta definición reside en que descarta el resto de violencias asimétricas (de tiempos de guerra o de insurrección) y nos orienta hacia la comparación entre los Estados que las ordena (totalitarios o no) o las autoridades que las inician (centrales o locales); entre los grados de explicitud de la intención de destruir y entre las condiciones ideológicas y políticas de la definición adoptada por el verdugo. La perspectiva comparada podrá entonces resaltar el elemento común (la intención de perjudicar a un grupo) y las diferencias que se juzguen o no esenciales, sea en la motivación ideológica (quebrar la oposición a un programa concebido como vital o eliminar a un enemigo percibido como mortal), sea en la puesta en práctica de la matanza (destrucción parcial o total).

   Bajo esas definiciones, y más allá de lo extemporáneo, las carnicerías que van desde 1872 en adelante, cuando el poder de la indiada ha decaído totalmente, entran en el rótulo de ‘genocidio’. Eso no quita reiterar que los indios no eran ningunos bebés de pecho. Pero hubo un plan sistemático para erradicarlos de sus tierras.

https://carlospistelli.com/2016/08/19/vii-roca-y-los-indios-conclusiones/

 Zaffaroni

Esto puede inscribirse dentro de la brillante conferencia del doctor Eugenio Zaffaroni, ex miembro de la Corte Suprema de Justicia Argentina, quien, en este vuelo de pájaro que resumo la misma, expresa:

    La resolución de la ONU toma, en 1948, la “shroá”, el holocausto perpetrado por el Nazismo alemán, como la definición certera de “genocidio”. Es una denominación moderna, abarcativa, pero hete aquí el debate que se abre, pues no cierra heridas abiertas.

  • En primer lugar, porque define genocidio con la shroá, pero no dice nada, de, por ejemplo, las bombas atómicas lanzadas por Truman sobre Japón.
  • En segundo, porque no es retroactivo, entonces no toma, dice Zaffaroni, lo que hace en Congo el famoso Leopoldo de Bélgica, Y, agregaría mi visión, tampoco el genocidio armenio perpetrado por Turquía, que la ONU se empecina en no tratar.
  • En tercero, que al establecer la noción de acto deliberado por parte de un Estado para erradicar un pueblo, equs, deja afuera lo que sucede con Pol Pot, y los jemeres rojos en Camboya; Quien como no tuvo una decisión deliberada de perpetrar una matanza, como lo que hizo, queda exonerado de ser llamado genocidio, bajo la lógica de la definición de 1948.
  • Al mismo tiempo, como jurista y criminólogo, Zaffaroni entiende que genocidio ha sido estudiado desde la óptica histórica, de la sociológica, y la antropológica, pero no ha sido encuadrada dentro al crimonología. Él dice, yo como juez he tenido a un señor que mató a otro, y entonces investigué el caso, y juzgué. Ahora en este caso, “no me puedo tomar un café con el sr. Estado”. Porque el Estado tiene sus responsables. Entonces no queda tan clara la definición como merece ser estudiada.

Luego el jurista se va por las ramas de su erudición y análisis personal, válido para el debate, pero que se pierde para la nota que queremos escribir.

Aquí la conferencia completa:

 http://www.alfonsozambrano.com/doctrina_penal/30062014/dp-genocidio_pena.pdf

 

MITRE.

 .

            La historiografía argentina le tiene un terror reverencial al general Divus Bartolus. El dejarse un diario, importante, como guardaespaldas, emperador de la cultura que baja pulgares a quien osa meterse con su legado, ha embrollado la cuestión. Como a quien esto escribe, le importa tres bledos Mitre, su escuela, a la que reconoce importante, claro está, y a su guardaespaldas, porque escribo para el Pueblo, eso que se llama pueblo y me siento formar parte, no le tengo miedo a Mitre. Es más, me burlo de ese miserable con rastros de prócer. 
 
Al no tipificar las andanzas mitristas en el Siglo XIX con respecto a la definición de Genocidio, moderno del siglo XX, Mitre escapa por la tangente de sus responsabilidades. Y muchos historiadores, aún aquellos contrarios a su corriente historiográfica, no se meten con el “Mito”. Porque la guerra al Paraguay, al menos dentro de las responsabilidades de la élite nacional que lidera Mitre (no hablemos de la brasileña y su yerno imperial, Conde de Eú), es una continuación constante de un plan sistemático. Un plan destructivo, para sostener un proyecto, “la famosa de guerra de policía”, con su definición genocida: “la guerra sin cuartel”. 

En toda guerra, los valores humanos se pierden por más reglas que existan. Que lo digan los mamelucos vencidos por Napoleón en Egipto, quien resolvió el no tener prisioneros, en una matanza con la playa como escenario, y el mar como único escape. La guerra impone reglas, nunca del todo aceptadas, con respecto al vencido, al que se rinde, al que queda prisionero. 

Porque una cosa es el “terror”, tipificado como “terrorismo de estado”, tan común en el Siglo XX de nuestro continente. Que en Argentina tuvo rastros pasados: Lavalle dictador bonaerense, la mazorca rosista, la Estancia La Anita, la Triple A, sin ir más lejos. Pero de lo que hablamos acá, es, si es necesario ampliar los alcances del término genocidio, tan propio de la ONU en 1948, y si debe tener alcances retroactivos.

                 Porque se hace necesario tipificar el como llamar a la obra Mitre entre los años que se hace con el poder de la provincia de Bs. As., con el que consolida su poder “nacional”, y como termina todo en la guerra con el Paraguay.

 

  • La matanza de Villamayor, a las tropas rebeldes del general Jerónimo Costa, quiénes vencidos y rodeados, rindieron las armas. Se los batalló sin cuartel, matándolos a todos, y el propio Costa, con sus oficiales, fue fusilado al día siguiente.
  • Triunfante en Pavón, la batalla cedida por Urquiza, el general oriental Venancio Flores acuchilla sin misericordia a los restos de las tropas confederadas en Cañada de Gómez, anticipo de lo que vendrá.
  • Y ese anticipo, encima, tiene a un adversario digno que valoriza las masacres: Chacho Peñaloza. A quien se lo batalló sin cuartel, aún cuando el hombre cede a la paz, y en persecuciones terribles, en su segundo levantamiento, con el famoso “cepo colombiano” para dar con su paradero, cuando el hombre rendido, al entregarse, fue muerto sin conmiseración.

 .

La guerra al Paraguay, fue una continuación de Villamayor, Cañada de Gómez, las dragonadas al Chacho, con, encima, la actitud casi criminal de Solano López. Que nuestras simpatías al honroso y valiente pueblo paraguayo, no exima al Dictador de sus responsabilidades. Se ha querido verificar, a modo de exaltarlo, que el tipo no quería que el Pueblo le acompañara en su resistencia. Es que el pueblo hermano se la jugó por su nacionalidad, tomando como bandera a su líder. Cualquier otro Jefe Popular, hubiera rendido las armas, aún sabiendo que le iba la vida en juego, si miles y miles iban a perder la vida por su tozudez. No fue el caso de Solano. Hay casos de la época, en donde líderes sostenidos popularmente, prefirieron el ostracismo, y aún ser muertos, a tener que llevar en su conciencia la muerte de tanta gente. Pero, nuevamente, hacer responsable a Solano de la ferocidad aliada, no es lo que estamos analizando. Porque se verificó una encomiable planificación para destruir el Paraguay (aún en la improvisación del hacerlo) como ejemplo de algo que contrariaba lo que vendría. No es ficción que el Paraguay era un Estado moderno, para su Pueblo, en la época, que distaba mucho de parecerse a lo de sus parientes y vecinos. Juzgar, aún como lo he hecho tan negativamente sobre Solano, es una opinión debatible. Pero la destrucción del Paraguay fue planificada, y si excedió los fundamentos de aquel pacto de las Puntas del Rosario, llevado hasta las últimas consecuencias, hace responsable a Mitre y al Emperador, con los ingleses, que cuando cambiaron gabinete, se abrieron del tema, haciendo la del yo no fui, no tengo nada que ver, es cosa de sudacas.

 Destruyeron Paraguay. Y aniquilaron un Pueblo. Si eso no es genocidio, por más ONU y 1948, yo ya no sabría decirles qué.

 TARRAGÓ:

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Mis Mentiras Favoritas

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Una chica trotamundos

CONSEJOS E HISTORIAS DE UNA CHICA VIAJERA

Pájaro Rojo

El blog de Juan Salinas, (a) "El Pájaro", "Beto", "Juanjo", etc

Ateneo del encuentro

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Proyecto Vertientes

El Blog del Río Paraná

HISTORIA Y DOCTRINA DE LA UCR

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

ESA VIEJA CULTURA FRITA

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Jose Luis Muñoz Azpiri

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

A %d blogueros les gusta esto: