Carlos Pistelli

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IV. Bicentenario de #Cepeda: #Ramírez.

Francisco Ramírez nació en Arroyo de la China, hoy Concepción del Uruguay, el 13 de marzo de 1786.

Existía desde 1619 una població pero fue el 25 de junio de 1783 cuando el Virrey Vértiz ordenó a Tomás de Rocamora fundar tres pueblos cercanos al río Uruguay. Uno de ellos fue Concepción del Uruguay, pero por años prevaleció el viejo nombre de Arroyo de la China.

Ramírez era hijo de un comerciante oriundo del Paraguay que falleció tempranamente. Su madre volvió a casarse, y le dio hermanos, uno de ellos el famoso Ricardo López Jordán. Por lado materno estaba emparentado con la poderosa familia Vértiz, cuyo hijo dilecto era el Virrey, tío abuelo del futuro caudillo. Treinta mil hectáreas, cuenta la historiadora Beatriz Bosch, acumulaba la férrea mujer madre de Francisco, a quien nunca nadie llamó “Pancho” como se dice y he repetido erronéamente.

Así y todo, cuando el 7 de junio de 1810, en la famosa casa de su padrastro, se dieron cita los vecinos para conocer los sucesos de Mayo en Buenos Aires, Ramírez optó por reconocer a la Junta y unirse al bando patriota. Fue chasque de Rondeau, cuenta éste en sus Memorias, en las primeras escaramuzas y ya guerra entre la campaña oriental y Buenos Aires contra el bastión realista de Montevideo. Pepe Rosa en su tomo II dice, en cambio, (…) Rondeau, que estaba en España (había sido apresado por los ingleses en 1807), llegó en agosto de 1810. Fue reincorporado por Vigodet como capitán de dragones, y estuvo en el Arroyo de la China (Concepción del Uruguay). Entró en contacto con los patriotas por el joven Francisco Ramírez (el futuro “Supremo Entrerriano”), y al ordenar Vigodet el abandono de la posición, Rondeau se marchó a Paraná y de allí a Buenos Aires para ponerse a disposición de la Junta. (…)

Se desconoce como era la fisonomía del Caudillo. Algunos le ven apuesto como el retrato de la derecha, gringo, de ojos claros y bucles que hacían derretir a las guachas. Mas el viajero Willian Yates, que le trató, lo ve desagradable, petiso, pelado y morochón. Igual las guachas morían por él. Era, lo ve Mitre, la de D. Francisco Ramírez, hombre dotado de ciertas cualidades que, en el medio en que figuraba, asumían las proporciones del genio nativo, y que en un estado de civilización embrionaria, como se ha dicho de él, poseía aquellas prendas físicas que abrieron a un pastor errante de los bosques del Danubio, la carrera donde pudo llegar triunfante hasta las puertas del Capitolio Romano. Soberbio, ambicioso y valiente, había establecido una disciplina severa en sus tropas, que le habían granjeado el respeto de los soldados y el temor de los habitantes de la comarca. Los demás comandantes le miraban con recelo, y Artigas lo respetaba como a un aliado poderoso. Él por su parte, sin negar su concurso militar a Artigas, se mantenía en los límites de su territorio, sin confundir sus armas con las del caudillo.

Ramírez fue tomado prisionero por tropas del virrey Elío. Bosch, al reconocer a su padrastro y sus hermanos maternos entre los pagos por las fuerzas realistas, también dice que él lo fue. Rondeau, actor de primera mano, dice otra cosa. Derrotados los españoles, vuelve a figurar en el Cabildo de su pueblo.

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Como cuenta Raúl Fradkin en su La revolución en los pueblos del litoral rioplatense ((Universidad Nacional de Luján/ Universidad de Buenos Aires, Argentina) hubo tres luchas que libraron simultáneamente en el Plata:

(…) Ello permite advertir al menos tres fenómenos que de otro modo podrían pasar inadvertidos. Primero, que las luchas desatadas por algunas ciudades para constituirse en cabeceras de entidades estatales no sólo supusieron una confrontación con el gobierno superior sino que las enfrentó al desafío de encontrar una forma de representación que diera un lugar a los pueblos y poblaciones rurales pero también resistir sus pretensiones soberanas. Segundo, que las guerras no pueden ser vistas solo como una confrontación entre dos bandos (revolucionarios y realistas) o entre los dos bloques regionales de poder (el Directorio y el Sistema de los Pueblos Libres) sino también como luchas por obtener la adhesión de los pueblos rurales y como disputas en cada uno por obtener la supremacía. Tercero, de esta manera en esas confrontaciones se entrecruzaron una serie de fuerzas y conflictos que le asignaron a los antagonismos perfiles sociales y étnicos específicos que expresaban las tensiones antiguas que canalizaba y las nuevas que producía la revolución que se estaba produciendo en los pueblos. (…) La cuestión es particularmente importante para entender los modos en que se desplegó la revolución en los pueblos ribereños del río Uruguay. La villa de Arroyo de la China, también conocida como Concepción del Uruguay, había comenzado a formarse hacia 1778 y adquirió ese estatuto en 1783 y del mismo modo que las vecinas de Gualeguaychú y Gualeguay, se dividió en bandos opuestos frente a la revolución.[1] En estas condiciones, su “pronunciamiento” fue forzado por la movilización de los grupos rurales. (…)

[1] FERNÁNDEZ, Ariosto, Francisco Ramírez y las milicias entrerrianas defensoras de España en Montevideo, 1811-1814, Montevideo, s/e, 1977; BIONDINO, Claudio, “El levantamiento ‘patriótico’ de Bartolomé Zapata en 1811: ¿caudillismo tradicional o forma de expresión del poder local entrerriano entre el orden colonial y la revolución? en Memoria Americana, N° 14, 2006, pp. 9-35
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Ramírez se convertiría en el Jefe de esos sectores rurales que volcaron la situación en favor de la Revolución. Pero, a su vez, la pequeña élite de la cual provenía quería tener su rol, y su parte, en la torta que detentaban los españoles, los porteños, y, jeh, los santafesinos hasta entonces.

Continúa Fradkin, (…) Los territorios dependientes de Santa Fe –el principal aliado del gobierno de Buenos Aires en el litoral hasta 1815- también iban a hacer sentir sus aspiraciones autonómicas. Nogoyá contaba desde 1782 con una capilla y estaba bajo la jurisdicción del alcalde de Paraná hasta 1792 e intentó obtener su autonomía política mediante su adhesión al artiguismo en 1814 en un movimiento que fue conducido por los jefes de las milicias.[1] Fueron esas milicias las que volcaron la villa de Paraná a favor del artiguismo. Las aspiraciones autonómicas habían crecido en ambos pueblos desde la formación de villas en la década de 1780 que había separado a esos territorios de su cabecera santafecina pero que había dejado insatisfechas las aspiraciones de los vecinos de Paraná y Nogoyá.[2] Paraná era un poblado que había comenzado a formarse en la década de 1660 y constituyó el principal distrito ganadero de Santa Fe; desde la década de 1730 contaba con una parroquia y el cabildo santafesino designaba un Alcalde de la Hermandad para la comarca. Sólo hacia 1809 el virrey accedió al pedido de Paraná de convertirse en villa, decisión ratificada por la junta revolucionaria al año siguiente pero que no llegó a implementarse hasta 1813: por breve tiempo, entonces, la villa tuvo su propio cabildo.[3]

Para 1814 los artiguistas ocuparon la villa y “la mayor parte eran de las Milicias de la misma Campaña” encabezados por el Teniente de la Compañía de Milicias de Nogoyá, Eusebio Hereñú, miembro de un antiguo linaje santafecino (sic) del cual había provenido el primer Alcalde de Hermandad del partido. Sin embargo, los conflictos entre los vecinos de la campaña y de la villa continuaron: en mayo de 1814 “el Pueblo asociado con el Cabildo” depuso a Hereñu y lo reemplazaron por Pedro Antonio Paz, un oficial de las milicias de la villa.[4] Como consecuencia, “toda la campaña inmediata a la Bajada” se sublevó y Paz terminó apresado por otro Hereñú – Justo Pastor- comandante de Nogoyá. En su lugar fue elegido comandante Agustín Echeverría, receptor de alcabalas. Cuando Eusebio Hereñú regresó a la villa reclamando su reposición fue “el pueblo en masa” el que lo rechazó y fue procesado “a pedido de los vecinos”; sin embargo, fue designado por un bando de Manuel Artigas “en virtud de los sufragios de 400 hacendados de la campaña”.[5] De este modo, si primero Hereñú había llegado al poder de la villa de Paraná de la mano de las milicias de Nogoyá volvía a hacerlo con los “sufragios” de los hacendados de la campaña apoyados por el principal jefe artiguista en Entre Ríos. (…)

[1] “Francisco de la Torre al Director”, 15 de febrero de 1814, AA, Tomo XIV, p. 83
[2] SUÁREZ, Teresa, y TORNAY, María Laura, “Poblaciones, vecinos y fronteras rioplatenses. Santa Fe a fines del siglo XVIII”, en Anuario de Estudios Americanos, Tomo LX, N° 2, 2003, pp. 521-555
[3] TEDESCHI, Sonia “La villa del Paraná y la ciudad de Santa Fe: vínculos, interacciones e influencias en un área fronteriza (etapa colonial hasta 1824)”, ponencia presentada a las II Jornadas de Historia Regional Comparada y I Jornadas de Economía Regional Comparada, Porto Alegre, 2005
[4] “Copia de un oficio sobre los sucesos de la Bajada del 23 de mayo de 1814”, AA, Tomo XIV, p. 286. Fray Amaro a Gervasio Posadas, Santa Fe, 28 de mayo de 1814, AA, Tomo XIV, p. 291
[5] “Eustaquio Díaz Vélez a Gervasio Posadas”, Santa Fe, 3 de junio de 1814, AA, Tomo XIV, pp. 293-294; “Eustaquio Díaz Vélez al Director”, Santa Fe, 12 de junio de 1814, AA, Tomo, XIX, p. 122-123; Eustaquio Díaz Vélez al Director, Santa Fe, 23 de julio de 1814, Tomo XIX, p. 152
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Las tensiones entre La Bajada y Nogoyá por el dominio de la situación entrerriana occidental, y sus guerras con Buenos Aires, y sus posicionamientos en función de Buenos Aires y Artigas, darían aire al surgimiento de la élite oriental, orillas del Uruguay, donde abrevaba Ramírez.

Conocida la invasión portuguesa a la Banda Oriental, y la toma de Montevideo en enero del ’17, las lealtades cambian. Hereñú se pronuncia contra Artigas con auxilios porteños en septiembre. Le siguen los caudillos subalternos de Gualeguay, Gualeguaychú y Nogoyá. Ramírez, jefe de Arroyo de la China, sale en combate; Y Mariano Vera, gobernador santafesino, envía a su Jefe Militar a auxiliarlo. Los sublevados se retiran al sur en procura de ayuda porteña.

Ramírez, su hermano Ricardo López Jordán, y el enviado por Vera los derrotan, Mas Pueyrredón les envía auxilios poderosos (que negaba a San Martín en Chile, ejemplo) y reunidos todos en número de mil bien pertrechados acometen sobre el Jefe Oriental, a cubierto en su villa natal. La flotilla de Luciano Montes de Oca operaba contra el Caudillo, y éste los sorprendió de una manera brillante, concretando un gran triunfo militar. Todavía Pueyrredón insistirá y logrará que los sublevados al artiguismo recuperen Paraná. A toda marcha corre Ramírez a liberarla.

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Gorgorio Aguiar ha recuperado la villa frente a Santa Fe el 17 de febrero de 1818. Marcos Balcarse, jefe de las tropas invasoras porteñas, reforzadas por Hereñú y sus hombres, se prepara para el combate: Ramírez choca con él en Saucesito. Es el 25 de marzo de 1818,

<De sus 2000 hombres, muchos murieron en el campo de batalla, otros en la huída desordenada se ahogaron al caer al río desde las planchadas de embarque, y más de 200 quedaron prisioneros. “La reacción de Ramírez y sus hombres fue tremenda, propia del ataque artero. El caudillo entrerriano resultó herido en un muslo y este episodio nos permite saber que no tenía tan siquiera un cirujano, ya que el Gobernador Vera le remitió uno el día 26, para que lo curase. Pueyrredón, el gobernante responsable de este y otros atropellos, se habría de arrepentir tarde, cuando el daño no tenía remedio. Las fuerzas victoriosas del Saucesito se incautaron de todo el equipaje, municiones y 4 cañones de bronce del Ejército directorial. De inmediato Ramírez se dispuso a marchar a Concepción del Uruguay, en previsión de un ataque de los portugueses>. (1)

(1) https://laciudadrevista.com/el-25-de-marzo-de-1818-y-el-triunfo-entrerriano-en-la-batalla-de-saucesito/

Fue un desastre para los adversarios del federalismo rioplatense: Fue de tal magnitud el triunfo de Ramírez que prácticamente quedó dueño de todo Entre Ríos, convirtiéndose junto a Andresito y Rivera, en los mejores capitanes del último Artigas.

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Ah, aquel Comandante que Vera le envió en auxilio, era nada menos que Don Estanislao López.

PREVIUS:
https://carlospistelli.com/2020/01/24/bicentenario-de-cepeda-mamita-rondeau/
https://carlospistelli.com/2020/01/20/ii-bicentenario-de-cepeda-tacuarembo/

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